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CREACIÓN DISEÑO Y PROPIEDAD INTELECTUAL DE INGRID ODGERS ESCRITORA EDITORA Y CRÍTICA

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«Leer sin meditar es una ocupación inútil». Confucio

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domingo, 3 de mayo de 2026

DANZA CON LOBOS DIRIGE KEVIN COSTNER

 DANZA CON LOBOS

Por Ingrid Odgers T.



La película Danza con lobos, dirigida y protagonizada por Kevin Costner, constituye una de las obras cinematográficas más significativas en la revisión crítica del imaginario del Lejano Oeste. Lejos de reproducir el relato tradicional del western clásico —centrado en la conquista heroica y la superioridad cultural del hombre blanco—, la película propone una mirada introspectiva, ética y profundamente humanista sobre el encuentro entre culturas.

El relato sigue a John Dunbar, un teniente del ejército estadounidense que, tras una experiencia cercana a la muerte en la Guerra Civil estadounidense, solicita ser destinado a la frontera. Allí, en un territorio aparentemente vacío, comienza un proceso de transformación personal que lo llevará a integrarse progresivamente a la comunidad sioux. Este tránsito no es solo geográfico, sino existencial: Dunbar abandona la lógica militar y colonial para abrirse a una forma de vida basada en la armonía con la naturaleza y el respeto por el otro.

Uno de los aspectos más relevantes del filme es su tratamiento del “otro”. A diferencia de muchas representaciones anteriores, los pueblos originarios no aparecen como figuras secundarias o estereotipadas, sino como sujetos complejos, con lengua, cultura y cosmovisión propias. La película introduce así una inversión simbólica: el “civilizado” es quien aprende, quien observa, quien se transforma; mientras que la supuesta “otredad” se revela como portadora de valores fundamentales, como la comunidad, el equilibrio y la espiritualidad.

La relación de Dunbar con la naturaleza es otro eje central. El paisaje —amplio, silencioso, casi sagrado— no es un mero fondo escenográfico, sino un personaje en sí mismo. La presencia del lobo, con quien el protagonista establece un vínculo simbólico, refuerza esta dimensión: el animal representa la libertad, la intuición y la posibilidad de una existencia no dominada por la violencia. En este sentido, la película propone una crítica implícita a la modernidad occidental, marcada por la explotación y el dominio del entorno natural.

Asimismo, la historia plantea una reflexión sobre la identidad. Dunbar, al integrarse a la comunidad sioux, recibe un nuevo nombre y una nueva pertenencia. Este proceso sugiere que la identidad no es fija ni esencial, sino que se construye en relación con los otros y con el entorno. La transformación del protagonista implica también una renuncia: dejar atrás su antigua vida para abrazar una nueva forma de ser en el mundo.

No obstante, la película no elude el conflicto. La llegada del ejército estadounidense anticipa la violencia y la imposición cultural que caracterizaron la expansión hacia el oeste. En este punto, Danza con lobos adquiere una dimensión trágica: el espectador es consciente de que el mundo que Dunbar ha descubierto está condenado a desaparecer o a ser profundamente alterado. La historia se convierte así en una elegía, en un canto a una forma de vida amenazada.

Desde el punto de vista cinematográfico, la obra destaca por su ritmo contemplativo, su cuidada fotografía y su uso del lenguaje visual para construir significado. La duración extendida de la película permite desarrollar los vínculos, los silencios y las transformaciones internas de los personajes, alejándose del montaje acelerado típico del cine comercial.

En síntesis, Danza con lobos no es solo una película sobre el encuentro entre un hombre y una cultura distinta, sino una reflexión profunda sobre la condición humana, la alteridad, la naturaleza y la historia. Al cuestionar los relatos dominantes del western, la obra de Kevin Costner abre un espacio para pensar en formas alternativas de convivencia y en la necesidad de reconocer la dignidad de aquellos que han sido históricamente marginados. Se trata, en definitiva, de un relato de transformación, pero también de memoria: una invitación a mirar el pasado con una conciencia crítica y a replantear nuestras formas de habitar el mundo.

viernes, 1 de mayo de 2026

ENSAYO PELICULA EL CISNE NEGRO - DIRECTOR Darren Aronofsky

 

ENSAYO

Por Ingrid Odgers T.

 EL CUERPO QUE SE ROMPE: PERFECCIÓN, DESDOBLAMIENTO Y SACRIFICIO EN BLACK SWAN

Cisne negro (2010) Póster de película grande francés original - Original  Film Art - Vintage Movie Posters

La película dirigida por Darren Aronofsky y protagonizada por Natalie Portman no es simplemente un relato sobre el mundo del ballet, sino una indagación radical en los límites del cuerpo y de la identidad cuando ambos son sometidos a la exigencia de la perfección. Cisne negro propone una experiencia estética donde lo psicológico y lo corporal se funden hasta volverse indistinguibles: la mente se fisura en la misma medida en que el cuerpo se disciplina.

 

Desde su inicio, Nina aparece como una figura contenida, casi detenida en el tiempo. Su vida está regida por la repetición, por el control obsesivo de cada gesto, por la pureza de una forma que no admite desviaciones. Esta rigidez la hace ideal para encarnar al cisne blanco, pero insuficiente para dar vida al cisne negro, figura que exige no técnica sino abandono, no precisión sino exceso. En este punto se instala el núcleo del conflicto: Nina no puede ser ambas cosas sin fracturarse.

 

La película despliega así una lógica de desdoblamiento. El cisne negro no es un personaje externo, sino una zona reprimida del yo que pugna por emerger. La figura de Lily, su aparente rival, funciona menos como antagonista real que como espejo inquietante: ella encarna la fluidez, la sensualidad, la improvisación que Nina ha aprendido a reprimir. La tensión entre ambas no es sino la dramatización de una lucha interior. Aronofsky sugiere que la identidad no es un núcleo estable, sino un campo de fuerzas donde lo negado retorna con violencia.

 

Este retorno adopta la forma de la alucinación y del descontrol corporal. La piel que se abre, los ojos que se transforman, los gestos que ya no obedecen a la voluntad: todo en la película apunta a una idea inquietante, la de que el cuerpo no es un instrumento dócil, sino un territorio donde lo inconsciente se inscribe. Nina no “actúa” al cisne negro; lo padece. Su transformación no es una adquisición, sino una invasión.

 

En este sentido, Cisne negro puede leerse como una reflexión sobre el arte entendido como sacrificio. La perfección no aparece como una meta alcanzable mediante el esfuerzo racional, sino como un estado límite que exige la destrucción del yo que intenta alcanzarla. El arte, en su forma más extrema, no perfecciona: consume. Nina alcanza aquello que se le exige —una interpretación total, verdadera, absoluta— sólo cuando deja de sostener la integridad de su identidad. La perfección coincide con la disolución.

 

La relación con la madre refuerza esta dimensión. En ese vínculo se revela una subjetividad detenida, infantilizada, que no ha podido construir una autonomía real. La exigencia de pureza, de docilidad, de obediencia, ha moldeado a Nina como un cuerpo controlado, incapaz de habitar el deseo sin culpa. Convertirse en cisne negro implica, entonces, no sólo una transformación artística, sino una ruptura simbólica con esa matriz opresiva. Sin embargo, la película sugiere que dicha ruptura no puede producirse de manera equilibrada: lo reprimido, cuando emerge, lo hace sin mediaciones, arrasando.

 

El desenlace condensa esta lógica trágica. Nina logra la interpretación perfecta en el mismo instante en que se destruye. Su célebre afirmación —“fue perfecto”— no debe entenderse como triunfo, sino como revelación: la perfección que se le exigía era incompatible con la vida. En esa escena final, la ovación del público y la sangre que brota de su cuerpo no son elementos opuestos, sino complementarios. El aplauso consagra aquello que ha sido obtenido a costa de la propia aniquilación.

 

Así, Cisne negro se inscribe en una tradición donde el arte se vincula con la pérdida, con la fractura, con la experiencia límite. La película no romantiza este proceso, pero tampoco lo condena de manera explícita; más bien lo expone en toda su ambigüedad. ¿Es la perfección una forma de realización o una forma de muerte? ¿Puede el sujeto sostener aquello que desea encarnar?

 

En última instancia, la historia de Nina no trata sobre convertirse en otro, sino sobre el peligro de encontrarse con aquello que uno ha negado. El cisne negro no es una máscara: es una verdad que, al revelarse, deshace la forma que la contenía. Y en ese gesto —bello y terrible— la película encuentra su centro: la intuición de que toda obra absoluta exige, en algún punto, que alguien deje de ser.

viernes, 20 de marzo de 2026

COMENTARIO LITERARIO FORTUNATA Y JACINTA BENITO PÉREZ GALDÓS Por Ingrid Odgers Toloza

 

COMENTARIO LITERARIO

FORTUNATA Y JACINTA

BENITO PÉREZ GALDÓS

Por Ingrid Odgers Toloza






Es esta una de las obras más complejas y representativas del realismo español del siglo XIX, escrita por Benito Pérez Galdós. No solo narra un triángulo amoroso con toda la problemática que implica, sino que construye un extenso fresco social del Madrid de su tiempo.

Publicada en 1887, Fortunata y Jacinta se inscribe en el realismo con la profundidad psicológica que anticipa el naturalismo. Galdós retrata con exagerado detalle la sociedad madrileña, es descriptivo hasta el hartazgo, donde la burguesía y el sector popular tienen su propio espacio.

El conflicto tiene tres ejes: sentimental, social, moral y simbólico.

 

Cada personaje tiene una enorme profundidad psicológica:

Una encarna la fuerza instintiva, lo auténtico, lo marginal. Es una figura trágica que lucha por legitimarse en una sociedad que la excluye. La otra,  representa la norma social, la virtud burguesa, pero una frustración que angustia. El varón, es símbolo del egocentrismo masculino y de la hipocresía social.

La ciudad es un personaje más, tanto las calles, mercados, casas y cafés construyen un mapa social donde cada espacio refleja una clase o un modo de vida. El ambiente es sombrío, triste, desesperanzador.

 

El amor en la novela está marcado por la desigualdad. Juanito no ama: posee. Fortunata ama con intensidad, Jacinta con resignación.

La obra evidencia que el destino está establecido por el origen social. Fortunata no puede ascender sin pagar un precio.

La maternidad se convierte en símbolo de poder, legitimidad y sentido vital.

 

Galdós denuncia una moral doble profundamente arraigada.

 

El autor utiliza: Narrador omnisciente con intervenciones irónicas, lenguaje rico y variado, adaptado a cada clase social, diálogos vivos, que aportan realismo, instaura una estructura amplia, casi coral. Y muestra una comprensión recóndita del alma humana.

 

Esta lucha de dos mundos totalmente opuestos es una verdadera tragedia social.

La novela plantea una pregunta persistente:

¿Quién es realmente la mujer “honesta”?

 Galdós no responde de forma explícita, cada lector/a podrá vislumbrarlo. 

sábado, 13 de diciembre de 2025

COMENTARIO LITERARIO LA REGENTA LEOPOLDO ALAS CLARÍN

 

COMENTARIO LITERARIO

LA REGENTA

LEOPOLDO ALAS CLARÍN

EDICIONES ELEJANDRÍA

1884-1885

 

Por Ingrid Odgers

  



 Esta novela se mueve entre la piedad y la miseria, entre el deseo y la represión.

Publicada en 1884–1885, La Regenta se inscribe en el Realismo español de fines del siglo XIX, con una fuerte impronta naturalista, aunque no dogmática. Clarín dialoga críticamente con el naturalismo francés (Zola), pero privilegia la interioridad psicológica, la ironía moral y la crítica ética antes que el determinismo biológico.

 La protagonista se debate entre dos fuerzas:

Un poder espiritual y psicológico sobre ella y el deseo mundano y vanidad social.

 Observamos, la frustración femenina en una sociedad patriarcal, el conflicto entre espiritualidad, deseo y culpa, y la opresión social sobre el cuerpo y la subjetividad de la mujer.

Tenemos, a su vez, la presencia del poder corruptor de la Iglesia, la espiritualidad usada como instrumento de dominio y el deseo reprimido transformado en control moral, donde la ciudad funciona como máquina de vigilancia moral, anticipando ideas modernas sobre control social.

En cuanto al estilo y técnicas narrativas, nos encontramos con un narrador omnisciente con ironía crítica, el uso del estilo indirecto libre, que permite penetrar en la conciencia de los personajes, descripciones extensas con un alto grado de simbolismo. El lenguaje del narrador se mantiene preciso, psicológico y satírico.

Clarín combina realismo descriptivo con una profunda introspección psicológica, adelantándose a la novela moderna.*

Y por tal razón, la Regenta es considerada la gran novela realista española, junto a Fortunata y Jacinta, un antecedente de la novela psicológica del siglo XX y una crítica feroz a las estructuras de poder moral, religioso y social.

 *Recordemos, básicamente que la novela moderna es una narrativa basada en la crítica universal y en la experimentación de lo nuevo. Es un tipo de literatura que rompe con el estigma tradicional, es decir, rompe las barreras de las creencias sociales a las normas culturales establecidas para centrarse en la razón como papel predominante del mundo moderno y la adaptación del hombre en este.  A diferencia de los géneros clásicos, es una literatura llena de crítica y duda generalmente por el modo de vida del mundo cambiante en el que vivimos. En otras palabras, la novela moderna es un texto narrativo desde el cual un individuo expresa sus inquietudes, esperanzas, opiniones, etc.

domingo, 2 de noviembre de 2025

COMENTARIO LITERARIO NOVELA LUCILA GABRIELA DE SUSANA BUROTTO Y MIGUEL SALGADO

 

COMENTARIO LITERARIO
LUCILA GABRIELA
EDICIONES ORLANDO-2025

Lucila Gabriela: una novela sobre el poder redentor de la palabra.

 

 


 


Por Ingrid Odgers Toloza


En Lucila Gabriela (Historia de un nombre), de Susana Burotto Pinto y Miguel Salgado Vargas, una mesera del norte chileno descubre que su nombre —heredado de Lucila Godoy y Gabriela Mistral— guarda una promesa de transformación. Sin saber quién fue la poeta, la protagonista comienza un viaje interior donde la lectura se convierte en salvación y la palabra, en refugio.


La novela avanza desde el realismo cotidiano hasta una dimensión simbólica y emocional. Con una prosa cálida, llena de humor y ternura, Burotto y Salgado construyen la voz de una mujer que se busca a sí misma entre la precariedad y el deseo de aprender. En su relación con Facundo Vargas, un poeta itinerante, se mezcla el amor, la pedagogía y la revelación de la poesía como fuerza vital.


El gran hallazgo del libro está en su tono: la oralidad popular convive con un lirismo sutil que recuerda a la mejor tradición de las narrativas femeninas latinoamericanas. Lucila —la protagonista— representa a muchas mujeres anónimas que hallan en la palabra un modo de existir más allá de la marginalidad.


Lucila Gabriela es una historia sobre el despertar de la conciencia, la herencia de un nombre y la posibilidad de redención que ofrece la literatura. En tiempos de ruido y desencanto, esta novela nos recuerda que leer también es una forma de volver a la vida.

 

martes, 9 de septiembre de 2025

ENSAYO Lo siniestro en lo cotidiano: Comparación entre La soga y La casa de azúcar de Silvina Ocampo

 

ENSAYO

Lo siniestro en lo cotidiano: Comparación entre La soga y La casa de azúcar de Silvina Ocampo

 


POR: Ingrid OdgersToloza

Introducción

La narrativa de Silvina Ocampo se caracteriza por la irrupción de lo extraño en lo familiar, mostrando cómo los objetos y espacios cotidianos se cargan de un poder perturbador. En este ensayo se analizarán dos de sus cuentos: La soga y La casa de azúcar, en los que una cuerda y una vivienda —elementos aparentemente inofensivos— se transforman en catalizadores de lo siniestro. Ambos relatos revelan la vulnerabilidad humana ante lo fantástico, ya sea a través de la infancia o de la vida conyugal, y muestran la potencia destructiva que se oculta en lo doméstico.

Desarrollo

1. Objetos y espacios animados

En La soga, una cuerda común es personificada y adquiere autonomía, hasta convertirse en un ser obediente y al mismo tiempo letal. El niño Antoñito la bautiza como Prímula, juega con ella como si fuese un animal, y finalmente muere por su acción. En La casa de azúcar, es la vivienda misma la que actúa: un espacio cargado de memoria que termina absorbiendo la identidad de su habitante. En ambos casos, lo inerte se vuelve agente activo, borrando la frontera entre objeto y sujeto.

2. Vulnerabilidad y desprotección

El protagonista de La soga es un niño, símbolo de la curiosidad inocente pero también de la fragilidad frente al peligro. La ausencia de advertencias adultas refuerza la crítica implícita a la indiferencia social hacia la infancia. En La casa de azúcar, la vulnerabilidad se traslada al mundo adulto: la esposa, incapaz de resistir la sugestión del lugar, se despersonaliza hasta confundirse con la antigua dueña. Ambos cuentos muestran cómo lo cotidiano puede anular la voluntad humana, ya sea a través del juego infantil o de la sugestión psicológica.

 

3. Ambigüedad fantástica

Ocampo construye lo fantástico desde la ambigüedad. En La soga, el lector no sabe si la cuerda realmente cobra vida o si todo responde a la imaginación de Antoñito. En La casa de azúcar, la duda recae en la influencia de la casa: ¿es un fenómeno sobrenatural o una obsesión psicológica? La autora rehúye la explicación racional, lo que provoca un efecto inquietante que sitúa al lector en la frontera entre realidad y fantasía.

4. Desenlaces siniestros

Ambos relatos culminan con la derrota del ser humano. Antoñito muere golpeado por la cuerda, mientras que la protagonista de La casa de azúcar pierde su identidad absorbida por el espacio. En cada caso, lo cotidiano se convierte en verdugo: la cuerda como instrumento de muerte y la casa como símbolo de disolución del yo.

Conclusión

En La soga y La casa de azúcar, Silvina Ocampo despliega una poética de lo siniestro que se enraíza en lo cotidiano. Tanto la cuerda como la casa representan cómo lo familiar puede ocultar fuerzas destructivas capaces de subvertir la vida. Si en el primer caso lo fantástico se manifiesta en la infancia, en el segundo se traslada a la experiencia adulta, mostrando que la fragilidad frente a lo extraño no conoce edad. De este modo, Ocampo revela que lo doméstico no es refugio, sino escenario de lo ominoso, donde la inocencia y la identidad pueden ser devoradas en silencio.

 

ARTÍCULO Silvina Ocampo: la infancia sitiada por la crueldad

 

ARTÍCULO

Silvina Ocampo: la infancia sitiada por la crueldad


La escritora argentina convierte lo cotidiano en un espejo inquietante donde la educación, la religión y la vida doméstica revelan su costado más siniestro.

Por Ingrid Odgers Toloza

Una educación basada en el miedo

En su cuento Ana Valerga, Silvina Ocampo dibuja el retrato perturbador de una mujer que enseña a niños “atrasados” con métodos tan crueles como creativos. Los amenaza con vigilantes que los llevan presos o con monumentos de mármol que cobran vida para raptarlos. Lo asombroso es que funciona: los niños obedecen y aprenden. Pero cuando la verdad se descubre, las autoridades clausuran la escuela y encarcelan a la maestra.
La paradoja es brutal: la pedagogía del miedo se castiga, pero a la vez es defendida por las madres porque dio resultados.

Casas que devoran y culpas que pesan

La misma lógica de lo siniestro se despliega en otros relatos. En La casa de azúcar, una mujer llamada Cristina se disuelve lentamente, absorbida por la casa y convertida en la difunta esposa de su marido. La metáfora es transparente: el matrimonio y la institución doméstica pueden devorar la identidad femenina.
En El pecado mortal, una niña roba una estampita en la iglesia. El acto, trivial, se transforma en catástrofe espiritual: la culpa, amplificada por la religión y la autoridad familiar, la deja atrapada en un castigo invisible.

Lo fantástico como espejo de la sociedad

Ocampo recurre a lo fantástico para desestabilizar lo cotidiano. Monumentos de piedra que caminan, casas que absorben, culpas que se vuelven gigantes: todos estos elementos funcionan como metáforas de instituciones que disciplinan y oprimen. La educación, la religión y la vida doméstica aparecen como mecanismos de control social disfrazados de virtud.

La ironía como sello

Lo más inquietante de estos relatos es su ironía. Los niños progresan gracias a métodos crueles; la mujer desaparece sin resistencia; la niña paga un precio desmesurado por una falta mínima. Ocampo no ofrece moralejas ni salidas fáciles: exhibe la crueldad en toda su crudeza y deja al lector en una zona de ambigüedad incómoda.

 

Una lectura vigente

Releer hoy a Silvina Ocampo es descubrir una vigencia feroz. Sus relatos muestran cómo la autoridad, bajo distintos ropajes, continúa moldeando y castigando la inocencia. Lo fantástico, lejos de ser un escape, se convierte en la herramienta más precisa para mostrar lo real: un mundo en el que lo siniestro se esconde tras las formas más cotidianas.

 

sábado, 6 de septiembre de 2025

COMENTARIO LITERARIO LA CASA DE LA ALEGRÍA EDITH WHARTON

 

COMENTARIO LITERARIO

LA CASA DE LA ALEGRÍA

EDITH WHARTON

EDICIONES ALBA minus 2023




Por Ingrid Odgers Toloza

 

 

El título de las novela es una alusión a Eclesiastés 7:4

“El corazón de los sabios habita la casa del duelo

 pero el de los locos habita la casa de la alegría”

 

La casa de la alegría es considerada una de las grandes novelas de Wharton y una obra clave de la literatura estadounidense de inicios del siglo XX. Publicada en 1905, despliega una crítica incisiva a la alta sociedad neoyorquina de la Gilded Age, mostrando cómo los códigos sociales, el dinero y la apariencia determinaban el destino de las mujeres.

La protagonista, Lily Bart, es un personaje: bella, inteligente, pero atrapada en un sistema social que limita sus opciones a un matrimonio ventajoso o la ruina social.

 

Wharton, que conocía desde dentro ese mundo, lo retrata con una lucidez y una ironía demoledoras. La novela indaga en cómo la mujer era reducida al objeto de transacción matrimonial. Lily representa la tensión entre el deseo de autonomía y la presión por asegurar su lugar mediante un matrimonio rico. Su resistencia para pactar con un sistema que no comparte la conduce a la marginación.

 

La obra revela cómo la riqueza y el prestigio social son fuerzas corruptoras. La “casa de la alegría” (metáfora de la sociedad refinada y sus lujos) se presenta como un lugar vacío, sostenido por hipocresía, envidia y cinismo. Lily Bart encarna la tragedia de la mujer que, por fidelidad a su dignidad, termina sin un espacio en el mundo.

La autora combina crítica social con un tono elegíaco, mostrando cómo el sistema aniquila a quien no se adapta.

 

Edith Wharton utiliza un realismo elegante y detallado, con descripciones finas de los ambientes, los modales y la psicología de los personajes. Su ironía no es burlesca, sino amarga, revelando contradicciones morales. La estructura de la novela recuerda la tragedia clásica: la protagonista, dotada de virtudes, cae víctima de un destino tejido por la sociedad y sus propias vacilaciones.

 

La novela consolidó a Wharton como una voz crítica del mundo que habitaba. Su mirada es cercana a la de Henry James (su amigo y referente), pero con mayor filo social. Lily Bart es hoy considerada un símbolo de la mujer que resiste —aunque trágicamente— los mandatos patriarcales y clasistas de su tiempo.

 

La casa de la alegría es también una radiografía implacable de un mundo donde la riqueza sustituye a la humanidad y donde el ideal femenino queda condenado a la marginación. La vigencia de la obra está en su denuncia de cómo las estructuras sociales pueden destruir la vida íntima y los sueños personales.

 

ARTÍCULO- Memoria, cuerpo y desgarro: una lectura de La muerte de Fausto de Ana Montrosis

Memoria, cuerpo y desgarro: 

una lectura de La muerte de Fausto de Ana Montrosis 





Por: Ingrid Odgers Toloza 



Resumen Este artículo analiza los poemas “No quiero morir” y “Ciudad sagrada” de Ana Montrosis, incluidos en su libro La muerte de Fausto (2019). Se propone que la escritura de Montrosis articula una memoria histórica en clave íntima, donde el cuerpo y la subjetividad se transforman en depositarios de duelos colectivos. La poeta se inscribe en la tradición de la poesía chilena femenina contemporánea, dialogando con referentes como Gabriela Mistral, Violeta Parra y Carmen Berenguer.

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Introducción 

La poesía chilena contemporánea ha encontrado en la voz femenina un espacio de denuncia, confesión y memoria. Ana Montrosis (Valdivia, 1969), con su libro La muerte de Fausto (Editorial Santa Inés, 2019), construye un registro poético donde lo íntimo y lo colectivo se entrelazan en imágenes que oscilan entre lo corporal y lo mítico. Su obra ha sido reconocida con el Premio Municipal de Literatura de San Bernardo en 2020, lo que confirma su relevancia en la escena poética actual. 

Este artículo propone una lectura comparativa de los poemas “No quiero morir” y “Ciudad sagrada”, atendiendo a cómo ambos textos configuran una memoria histórica desde la experiencia íntima. Memoria histórica y duelo colectivo En “No quiero morir”, la voz lírica resiste al mandato amoroso de “morir de amor”, vinculando esa negativa con el recuerdo de las “ciudades mal escritas” y los “muertos del Chena”. La alusión al río Chena, espacio asociado a ejecuciones en dictadura, introduce la memoria política como trasfondo inseparable del dolor íntimo. 

Como señala Ana Pizarro, “la literatura chilena contemporánea es un campo donde el testimonio se entrecruza con la subjetividad, generando un discurso de memoria encarnada” (Pizarro, 2004, p. 57). Por su parte, “Ciudad sagrada” construye un paisaje rural y mítico que, lejos de la pureza inicial, revela la persistencia de la muerte: “aún tengo a esos muertos en el estómago”. Aquí la ciudad, sin cementerio, se convierte en un símbolo del país que silencia sus duelos, obligando al cuerpo poético a cargarlos internamente. 

El cuerpo como territorio de la memoria 

Ambos poemas convierten el cuerpo en depositario del trauma histórico. 

En “No quiero morir”, el yo poético proyecta su resistencia hacia lo aéreo (“inyectarme en un celaje”), pero arrastra amor, odio y silencio colectivo. 

En “Ciudad sagrada”, el cuerpo se transforma en tumba viviente: los muertos habitan en el estómago, metáfora visceral de la imposibilidad de expulsar el duelo. En este sentido, Montrosis dialoga con Gabriela Mistral, quien en Lagar (1954) también concibió el cuerpo como espacio donde lo íntimo y lo histórico se funden en canto dolorido. Lenguaje y resistencia

El lenguaje aparece en ambos textos como campo de lucha. En “No quiero morir”, la voz lírica afirma: “No quiero esa forma de paralizar la escritura y su temática”, estableciendo la escritura como acto de supervivencia. 

En “Ciudad sagrada”, el dolor se ubica “en medio del lenguaje”, explicitando que la palabra misma es el lugar donde se inscribe la herida colectiva. 

Según Nelly Richard, “la escritura femenina en Chile ha trabajado contra la hegemonía del olvido, produciendo memorias fragmentarias que interrumpen el discurso oficial” (Richard, 1998, p. 33). 


Conclusión 

La poesía de Ana Montrosis, particularmente en La muerte de Fausto, revela cómo la memoria histórica se articula desde lo íntimo y lo corporal. “No quiero morir” y “Ciudad sagrada” muestran que los duelos colectivos no son ajenos a la subjetividad: se inscriben en el cuerpo y se reactivan en el lenguaje. Montrosis, al igual que Violeta Parra o Carmen Berenguer, convierte la herida personal en canto social, sosteniendo una voz insumisa que se niega al silencio. Su obra se sitúa, así, en el cruce entre confesión lírica y testimonio histórico, reafirmando la potencia de la poesía como espacio de memoria y resistencia. 


Referencias • 

Montrosis, A. (2019). La muerte de Fausto. Editorial Santa Inés. 
• Pizarro, A. (2004). La literatura chilena en la memoria. Santiago: Lom Ediciones. 
• Richard, N. (1998). Residuos y metáforas: ensayos de crítica cultural sobre el Chile de la transición. Santiago: Cuarto Propio. 
• Mistral, G. (1954). Lagar. Santiago: Editorial del Pacífico.

martes, 15 de julio de 2025

COMENTARIO LITERARIO UN MUNDO PARA JULIUS de ALFREDO BRYCE ECHENIQUE

 

COMENTARIO LITERARIO

UN MUNDO PARA JULIUS

 ALFREDO BRYCE ECHENIQUE




Un mundo para Julius (1970) es una de las novelas más emblemáticas de la narrativa peruana contemporánea y una obra clave de la literatura latinoamericana del siglo XX. Es el primer libro de Alfredo Bryce Echenique, y con él irrumpió en el panorama literario con una voz única: sarcástica, lúcida y profundamente humana.

La novela narra la infancia y adolescencia de Julius, un niño de la alta aristocracia limeña de mediados del siglo XX. Desde su mirada inocente pero observadora, el lector se adentra en un mundo de privilegios, desigualdades y contradicciones sociales. Julius, sensible y ajeno a la frialdad del entorno al que pertenece, comienza a cuestionar la rigidez de su clase, los prejuicios raciales y el trato desigual hacia los sirvientes, a quienes él considera parte de su familia.

Uno de los elementos más destacables de la novela es el contraste entre la ternura del protagonista y la crudeza del entorno que lo rodea. Bryce utiliza un lenguaje sofisticado pero fluido, lleno de ironía, ternura y aguda crítica social. La voz narrativa —que oscila entre el narrador omnisciente y los pensamientos del propio Julius— permite al lector experimentar tanto la sensibilidad del niño como la mirada satírica del autor sobre la clase alta limeña.

El mundo que rodea a Julius es hipócrita, racista y egoísta. Su madre, Susan, es frívola; su padrastro Juan Lucas es autoritario y abusivo; y la élite social se muestra indiferente ante la pobreza y la servidumbre. Julius, en cambio, desarrolla un sentido de justicia y empatía que lo separa del modelo dominante. Su desajuste dentro de su propia clase no es solo un conflicto psicológico, sino una metáfora del desencanto de una generación frente a un orden social excluyente.

Desde una perspectiva literaria, la obra recoge influencias del modernismo anglosajón y del realismo latinoamericano, con toques que anticipan el post-boom, diferenciándose del realismo mágico que predominaba en esa época. El retrato de Lima es vívido y dolorosamente realista, con una geografía marcada por la segregación y la decadencia moral.

Un mundo para Julius es una denuncia sutil y eficaz del clasismo, la desigualdad y la deshumanización que habita en las élites latinoamericanas. A través de los ojos de Julius, Alfredo Bryce Echenique nos ofrece una crítica social conmovedora y elegante, que revela con ironía y compasión las fisuras de un mundo privilegiado que no admite miradas inocentes.

El estilo literario de Un mundo para Julius se caracteriza por su elegancia narrativa, su capacidad de crítica mediante la ternura y la ironía, y por un uso magistral del lenguaje indirecto libre que capta la subjetividad del niño protagonista. Bryce Echenique consigue una obra en la que forma y contenido se potencian mutuamente: la fragilidad de Julius se traduce en una escritura fluida, inteligente y profundamente conmovedora.

martes, 17 de junio de 2025

CONTRAPESO LIBRO DE ANTONIA SANDOVAL

 

PRÓLOGO
CONTRAPESO

ANTONIA SANDOVAL

EDICIONES LA OTRA COSTILLA 2024





¿a qué viene tanto absurdo pavoneo y afectación?

¿por qué arropamos todo lo que decimos con un énfasis especial

cuando lo único que hace falta es limitarse a decir aquello que debe decirse? “La muerte de un héroe” (Bukowski [2002] 2005

Se abre el libro y encontramos:

Estoy hasta la coronilla

Tanto que se estruja mi cabeza

Me brotan los gusanos

Se astilla mi cerebro

Ya no siento

La tomo desde arriba

Pateo mi tiara

Resurjo

Me despliego como damisela

Me emputo

Recuerdo el origen del emputecimiento

Y escupo…

 

En este libro de poemas, no encontramos belleza ni paisajes suaves que nos dulcifiquen el alma. La obra de Antonia es una mirada a lo que se oculta detrás de las máscaras que usamos, a las heridas que elegiríamos olvidar y a la rabia que dejamos escapar cuando nadie nos observa. Este es un espacio donde lo sucio, lo roto y lo imperfecto tienen voz.

 

Cabe señalar, que el realismo sucio no es un estilo literario para quienes buscan consuelo en las palabras. Es para los que se atreven a mirar el mundo tal como es: fragmentado, sucio, a veces insoportable. Aquí, la poesía no se disfraza ni se adorna con metáforas inalcanzables; es un grito sincero, a menudo incomprendido, que surge de lo más profundo de la experiencia humana.

Si estás preparado/a para ver la creación sin filtros, si puedes aceptar que la belleza y la fealdad son hermanas, entonces lee. Quizás en medio de todo esto, hallarás algo real.

 

Así tenemos en el poema XIII:

Las heces de animal se desglosan por el suelo. La pared

pareciera recibir golpes, de lo porosa que se encuentra.

El cielo calcina a la gente….

 

 

Pedicabo ego vos et irrumabo —decía el poeta latino Catulo. Un verso bello, rítmico, lleno de belleza léxica… Lo que significa no acompaña. Este escritor, harto de los comentarios de dos de sus compañeros, les dedicó este poema y este primer verso que, a la sazón, en una traducción algo libre, vendría a decir: por el culo os voy a dar y por la boca. Hablo de un poema del poeta romano del s. I a.c., no de ninguna obra de voz innovadora, me refiero a Cayo Valerio Catulo, poeta romano, casi, si no me equivoco,  veintitantos siglos de distancia.

 

El realismo sucio, es un enfoque que retrata la realidad cruda, desgarradora y a menudo grotesca de la vida cotidiana. Este estilo literario busca mostrar la realidad sin adornos ni idealizaciones y acá surge el nombre Bukowski

 

En multitud de ocasiones se cita a Bukowski como poeta inspirador y al que seguir, como si antes de Bukowski no hubiese nada igual, y este poeta se erigiera como el poeta de lo escatológico y lo sexual.

 

En Latinoamérica, con gran influencia de los literatos estadounidenses, el realismo sucio está generalmente asociado a una estética de violencia, donde los personajes mueren repentinamente y de forma violenta través de la escritura se hacen patentes temas como la crueldad de los barrios marginales de las grandes ciudades, la violencia, la lucha contra el hambre como mayor preocupación, las necesidades y los deseos inmediatos e íntimos de los personajes que forman parte de la clase baja generalmente, etc.[1]

 

Esta obra me recuerda, además,  al poeta Ted Hughes[2], donde muchos de sus poemas contienen una visión sombría del mundo, con una exploración de la violencia, el sufrimiento y la muerte. La violencia, tanto física como psicológica, está presente en muchas de sus composiciones. Como una guinda para la torta, podemos decir que Silvia Plath[3], admite, en sus diarios de vida, sus propios intentos por explorar la animalidad y salvajismo que distinguen la obra de Hughes.

 

Finalizar indicando que Antonia Sandoval, nos entrega una obra pujante, dinámica, casi bárbara. Fiereza que estremece y retumba. Es poseedora de una estética plástica, su verso es rico en imágenes, lenguaje crudo, sin adornos, directo y vital.

 

 

 

Ingrid Odgers Toloza



[1] https://acortar.link/kyBQvo

[2] https://acortar.link/OkRcWt

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/Sylvia_Plath#Poes%C3%ADa

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