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martes, 14 de agosto de 2007

La tía Julia y el escribidor



Mario tiene 18 años y Julia treinta y dos. Pero el amor no tiene edad y es así como este amor prohibido, de la década de los cincuenta, desafía a la gran familia de este aspirante a escritor.

La tía Julia y el escribidor es un libro donde el autor indaga en las diferentes expresiones de la literatura. La paraliteratura en este caso, los guiones de Pedro Camacho, creador de radioteatros que son el boom del momento en Bolivia y que el director de la radio donde trabaja Mario, contrata. La historia se desarrolla en Perú.

Mario gusta de las grandes obras literarias, la literatura. El protagonista desea ser un autor serio, sin embargo admira a Camacho, quien pasa horas escribiendo sus guiones de amores imposibles y desgracias sucesivas. Como sea, el aspirante a escritor muestra su fascinación por este peculiar escribidor.

El humor salpica todo el libro, pero en especial la parte de los radioteatros, marcados por los tópicos del género, con sus truculencias y penurias, los galanes de cincuenta años "en la flor de la vida", sus existencias al límite, los incestos, los amores contrariados e imposibles, la religión, los insultos a los argentinos; y que al final del libro, en paralelo con la propia degradación mental de Pedro Camacho, se vuelven surrealistas y tremendistas, rayando en el absurdo y el ridículo, al mezclar personajes de folletines anteriores, o al repetir los nombres con diferentes personajes, formando historias realmente hilarantes y descabelladas.

La historia de Julia también es interesante, al parecer casi autobiográfica, bastante próxima en sus circunstancias a una radionovela de Pedro Camacho.
Vargas Llosa, en esta narración, nos habla de la burguesía y las clases altas limeñas y de sus costumbres.

Nos encontramos con una narración en la cual cual el autor intercala capítulos correspondientes a la historia de Mario y Julia con las historias de los radioteatros del excéntrico y famoso Pedro Camacho.
La ironía, la galanura y la desenvoltura de la prosa nos llevan a través de la historia con facilidad, si bien, es un libro extenso que en algunas partes resulta un poco reiterativo y cuesta seguirlo.
Memorable el excéntrico Pedro Camacho, ídolo de multitudes, prolífico autor que usa disfraces para meterse dentro de sus personajes.

Podríamos sintetizarlo de la siguiente forma, como una burla cruel por un lado y como una fuerte crítica a las series televisivas. Es una burla cruel que se refleja en la presentación de un famoso escritor de best- sellers de dudoso valor literario, señala como el público consume obras sin importar si son o no de calidad, presenta la ignorancia de la gente en relación a la literatura y es una crítica a los culebrones que atrapan a un público que pierde la noción de la realidad, al igual como sucede con Pedro Camacho al final de la novela.

El autor muestra su camaleónica forma de escribir y sabe dejar en ascuas al lector, ascuas que consideramos perjudica el desenlace de la obra.

Este es un libro de un grande de la literatura y enseña el arte de la palabra. La alta literatura.
Una interrogante queda en el aire: ¿qué pasa con la tía Julia?




La tía Julia y el Escribidor, de Mario Vargas Llosa
Editorial Alfaguara
466 páginas
Género: humor, autobiográfico, costumbrista.

2 comentarios:

MARIA ELIDA PEREZ PREZA dijo...

Que buen articulo, yo creo que en toda mujer, aun sin estudiar ni trabajar literatura, hay un verso escondido, porque creo que nosotras las mujeres, somos la maxima expresion de la naturaleza, por tanto, nosotras mismas, somos arte.

INGRID ODGERS dijo...

Gracias María Elida.
Un saludo afectuoso de Ingrid

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