DERECHOS RESERVADOS

DERECHOS RESERVADOS
CREACIÓN DISEÑO Y PROPIEDAD INTELECTUAL DE INGRID ODGERS ESCRITORA EDITORA Y CRÍTICA

Estamos en:

comentarios

«Leer sin meditar es una ocupación inútil». Confucio

Vistas de página en total

domingo, 9 de agosto de 2020

Picton/Shukaku Relatos de JUAN PABLO RIVEROS


Picton/Shukaku

RELATOS
EDICIONES COSMIGONON-2014
Por Ingrid Odgers


Hace tiempo que no me encontraba con un libro de relatos tan interesante como este de Juan Pablo Riveros y que merezca ser difundido y comentado para el conocimiento público.

Sergio Mansilla Torres expresa: Presentado por su autor apenas como una narración que informa de sus estadías infantiles en la isla Picton entre 1947-49 y 1952, evocadas dichas estadías a partir de una tercera permanencia, muy breve esta vez, acontecida en noviembre de 2012, a poco andar, sin embargo, se hace evidente que el volumen es mucho más que esto: asistimos a la narración de una travesía vital por memorias de vivencias australes y lecturas varias las que, a lo largo de los años, han dado paso a la emergencia de un sujeto escritor —Riveros— comprometido con la Patagonia, con sus habitantes (de antes y de ahora), con la historicidad y trascendencia metafísica de estas geografías. Podríamos decir entonces que Picton es la historia de un yo-escritor-memorialista que hizo de los territorios australes su íntima y preciada morada literaria, en la que cobran realidad lo que Riveros llama "mis matrices cósmicas" (2014: 36).


"En el reino de la imaginación se es joven muy tarde" (Riveros 2014: 33). La sentencia es de Juan Pablo Riveros y la enuncia al momento de referir y parafrasear la tesis de Gastón Bachelard en lo que concierne al rol que el filósofo francés le atribuye a la poesía a la hora de construir memoria. Bachelard, nos dice Riveros, "apunta que la poesía no nos da tanto la nostalgia de la juventud, lo cual sería pedestre, sino la nostalgia de las expresiones de la juventud... y que con imágenes prínceps rumiamos lo primitivo pues en el reino de la imaginación se es joven demasiado tarde" (2014: 33). Semejantes pensamientos son parte del relato del viaje que Riveros hiciera en 2012 a la isla Picton, ubicada en la boca oriental del canal Beagle, en el extremo austral de Chile; viaje que, en realidad, es un retorno a la isla en la que Riveros viviera de niño en dos periodos:

Palabras de Juan Pablo:

Es una narración, sin duda, incompleta de la estadía con mi familia en isla Picton en los años de 1947/49, y luego, el año 1952. Es, también, la historia de una recuperación y un retorno, después de 60 años.

Mi temprana experiencia en Picton marcó mi manera de ver y entender el mundo. Los ejes centrales son ciertamente mis padres y la isla. Mi padre, el de las aventuras; y mi madre, la de las canciones, lecturas y poemas (Riveros 2014: 9).

En la estadía en Picton [la de 1952] se comenzaron a perfilar imperceptiblemente los primeros pilares de toda una vida, los cimientos de mi hogar marítimo y espacial en el cosmos. De cierta manera, casi todos los otros hogares en los que posteriormente ha transcurrido mi vida han sido posadas o refugios transitorios que pretendieron emular este hogar primero. Desde esa época hasta el presente me ha invadido con frecuencia la nostalgia, un amor especial por esa isla, su silencio y sus paisajes (Riveros 2014: 32).


Es este un relato histórico, pleno de recuerdos, reminiscencias, todas realizadas con un amor inigualable del hombre por sus raíces, conocedor de la importancia de esta tierra tan lejana y que le vio crecer en sus años infantiles. Además, es un relato que da a conocer la vida de las gentes en el silencio majestuoso de esas islas, la magia de la naturaleza, cómo aprendió de su padre el nombre de las aves. El autor repasa árboles, pájaros, nidos en medio de un silencio universal. Nos dice: El ruido de las olas, la casa integrada al nido mayor del cosmos y los menudos huevos del rayadito, constituyen una metáfora de lo que representamos en el universo.

Estos son los componentes de las centrales atómicas de la vida limpia, silenciosa y purificante.

A la playa del islote Gardiner, su padre los llevaba en el único bote que había en la caleta y buscaba las nidificaciones y los huevos de las aves en los grandes totorales. Se maravillaban con esa abundancia extraordinaria. A 20 o 30 metros del mar, ven, antes del desembarco, en el cristalino lecho del mar, una colonia de erizos grandes y hermosos. Era el lado sur del paraíso. Luego, al desembarcar, una gran cantidad de polluelos huyen junto a sus padres.

Picton es, además, una cuidada descripción del entorno natural de la isla; descripción que se apoya en fotografías recientes (de 2012) que muestran escenas de flora y fauna isleña.

Como fuere, lo cierto es que el sentido de lugar de Riveros —ahora poeta adulto, nostálgico y contemplativo— aparece mediado por textos filosóficos, poéticos, etnográficos, novelescos, líricos, de variada autoría, de manera que la revisitación del paisaje isleño viene a ser igualmente el momento para revisitar textos de variados géneros que evocan o bien el mismo lugar que evoca Riveros —Picton y por extensión las geografías australes— o bien reproducen la misma o similar actitud de contemplación respetuosa y cariñosa de la naturaleza, patagónica o no. En este punto, Riveros no hace distingos entre la mirada europea y nativa, si es que ambas de veras tienen ojos para ver lo que "está ahí": los animales, las plantas, la tierra, el mar; elementos que vienen a ser signos que incitan a la conciencia a un viaje meditativo por la inmensidad del universo.7 El libro se presenta igualmente como una especie de informe acerca de la flora y la fauna de Picton que convoca y evoca al Darwin escritor del famoso Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo. Con esta estrategia, Riveros recupera, a través de la descripción y evocación de paisajes, las vivencias infantiles y de adulto más significativas, más amadas; aquellas que han sido y son fundamentales para su propia poesía. (https://scielo.conicyt.cl/)

 Aun si visitáramos las Islas del canal Beagle, no las veríamos con la integridad y dignidad de quien, como Juan Pablo Riveros, vivió ahí una etapa crucial de su infancia: aquel periodo de la vida personal del poeta en el que, a ojos de Riveros escritor adulto, se forjó el magma primario fundamento de su mundo poético y existencial.

Picton. Es este un libro imperdible.

La obra del poeta Juan Pablo Riveros es de una riqueza escritural original, profunda, preclara en el amasijo de la espiritualidad contemplativa, la naturaleza y el hombre. 

 

 Notas:

1.-

“Murieron de Occidente” es el verso final del libro De la Tierra sin Fuegos, de Riveros. Se refiere a los nativos fueguinos exterminados por los blancos. “¿Dónde está tu pueblo, Temáuquel? / ¿Dónde tus marinos, Watauinewa? / Preguntádselo al Kolliot. / Murieron de Occidente.” (“Despedida de Martín Gusinde”, 2001: 176). En Picton, Riveros evoca muy de soslayo a los habitantes originarios y no toca el asunto de su exterminio, tema central de “De la Tierra sin Fuegos”. Sí los evoca, a través de Darwin, como “integrados” a la naturaleza: “En la Tierra del Fuego las mujeres y los niños recogen estas setas [alude a los dihueñes] en grandes cantidades cuando están maduras, y se las comen los indígenas sin cocerlas” (2014: 46). En Picton, la memoria de Riveros instala a los indígenas en un horizonte más personal que histórico, sea por los relatos de navegantes, sea por haber conocido algunos de ellos en su infancia en la isla: “Una vez recalaron unos yámanas perdidos. Conversaban con mi padre y los veía hacer gestos indescifrables […] Los loberos y nativos eran como seres de otro mundo que, acurrucados en su bote, navegaban día y noche por las aguas caudalosas del Beagle” (63).

2.-

Allen Gardiner fue un misionero anglicano. Intentó levantar una misión en Picton en 1850, pero la hostilidad de los nativos y del clima lo obligaron a partir, ya sin alimentos, a Bahía Aguirre, en la Isla Grande de Tierra del Fuego, en la parte que hoy pertenece a Argentina, en marzo de 1851. Dejó señales pintadas piedras en caleta Banner (Picton) justamente para quienes vengan a rescatarlos sepan dónde hallar a él y a sus compañeros. Se estima que falleció de hambre y de enfermedades el 6 de septiembre de 1851; llevó un diario hasta último momento. Sus escritos y los del cirujano Williams, según consigna Riveros, fueron recuperados por el comandante de la nave "Dido" que el 22 de enero de 1852 halló los cadáveres de Gardiner y sus compañeros en Puerto de Los Españoles, Tierra del Fuego. Riveros cita pasajes de estos diarios, tomados de fuentes inglesas en línea mencionadas por Riveros (cf. 54 y 55); los pasajes citados están traducido por el propio Riveros. En la sección "Crónicas" igualmente cita bastante in extenso a Anne Chapman quien aporta más antecedentes sobre la muerte de Gardiner y sus hombres.

Como ya se indicó en una nota anterior, Riveros toca este punto de un modo indirecto, indicial. Al respecto, es significativo que Riveros rescate la figura de Benjamín Subercaseaux y su novela Jemmy Button, de 1949, una de las lecturas fundantes del mundo literario y existencial de Riveros. Cuando alude a cronistas europeos de la Patagonia, Darwin incluido, enfatiza la dimensión lírica, sensible, de sus escritos, es decir, lo no imperial de su mirada.

 3.-  

La isla Picton es un territorio insular del sur de Chile, en el sector sudeste del archipiélago de Tierra del Fuego, en el extremo austral de América del Sur. Se sitúa al este de la isla Navarino, al oeste de la isla Nueva, al norte de la isla Lennox, y al sur de la isla Grande de Tierra del Fuego sobre el mar de la Zona Austral. Pertenece administrativamente a la comuna de Cabo de Hornos, Provincia de la Antártica Chilena, XII Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. La posesión de esta, y otras islas fue el centro del Conflicto del Beagle entre Chile y la Argentina. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Déjanos tus comentarios, se agradecen de antemano. Saludos

Talleres de Creación literaria

Literatura en TV