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sábado 26 de septiembre de 2009

SANGRE COMO LA MÍA JORGE MARCHANT LAZCANO






En esta obra del autor chileno Jorge Marchant Lazcano, se entrecruzan las vidas de dos jóvenes gay, dos historias paralelas y se registran las voces de tres hombres.


Todo gira alrededor del empresario homosexual Arturo Juliani, veamos:


El joven periodista que se convierte en su amante (un amante que utiliza para realizar un mero desahogo físico), el sobrino (hijo de su hermana Consuelo), del cual abusa y quien reniega su naturaleza sexual ante la sociedad, casándose con una norteamericana, y el nieto de Consuelo, hijo de Daniel y  Myrna, Daniel Morán Lewis.


Inicia el relato el joven periodista cinéfilo, de diecinueve años, quien al terminar el colegio descubre que lo único que le interesa en la vida es ver películas. Mientras sus compañeros se preparan para el bachillerato, su madre le consigue una entrevista con la directora de la entonces prestigiosa revista Ecran. La señora Romero lo invita a una función privada de “El ocaso de una vida” (Sunset Boulevard).


Daniel Morán, el sobrino de Arturo Juliani, empresario cinematográfico y dueño de varios cines en Santiago de Chile, se prepara para ingresar al teatro Bandera donde se exhibe, para la comitiva encabezada por la directora de Ecran, “El ocaso de una vida”.


Ambos, sin conocerse, sin encontrarse frente a frente, lloran frente al espejo del baño del teatro. Tal vez un presagio de lo que serán sus tristes, vacuas y solitarias vidas.


Una segunda ocasión los reúne, el escenario: el aeropuerto de Cerrillos hasta donde tiene que ir a entrevistar a Juliani. El periodista hechizado, atraído por el apuesto Arturo con su mirada penetrante y apasionada, observa desde lejos a Daniel con envidia. Sabe que él nunca podrá viajar a EEUU, no tiene recursos y no posee un tío millonario y poderoso.


La novela nos plantea la diferencia de clases sociales, la temática gay, la pedofilia,  el gran drama de actualidad: el sida, la hipocresía, la discriminación, la provinciana mentalidad chilena.


El autor, dueño de una prosa clara, precisa nos apresa hasta la última página del libro. Un ingenio expuesto con increíble precisión. No estamos frente a una narrativa lineal, cargada de lugares comunes sino frente a una obra de ficción que nos sumerge en sobresalientes parangones con diversos actores y actrices protagonistas de películas de todos los tiempos, hechos y personajes se anudan a la realidad literaria creada por Jorge Marchant. He aquí un trabajo profundo, de estudio y  oficio.


El tono nostálgico, el ambiente de fracaso y desamor, no nos deja impávidos. Una atmósfera de pérdida, de frustración se desliza en toda la narración y perturba, lacera quizás porque sabemos que no estamos a salvo en la sociedad en la que nos desenvolvemos, sociedad que nos acoge y nos rechaza (ya sea por la pobreza o la naturaleza), con la misma fuerza letal de un disparo a quemarropa. Impacta la visión de Chile, el país tercermundista que recibe a sus visitantes con sus poblaciones miserables y sus contradicciones herméticas Sobrecoge, sin duda el odio que siente Daniel Morán por su mujer Myrna, el rechazo de Consuelo a su hermano Arturo y su hijo Daniel por su naturaleza homosexual. Perfectamente narrada queda la extrema frialdad de Arturo Juliani, el vacío, la soledad de Myrna atada a un matrimonio sin amor, tan ajeno a sus sueños y fantasías. Espanta el hombre que nunca amó a nadie, Daniel. Espanta el periodista que tiene numerosos encuentros sexuales, y queda sólo, sin familia. El odio y desprecio de Adriana, la madre de Jaime por Daniel Morán Lewis, heredero de la fortuna de su patrón Arturo Juliani y pareja de su hijo Jaime.


La literatura de Marchant Lazcano, liga ficción y realidad como en toda obra contemporánea y estremece en la misma forma en que nos violenta la discriminación, la hipocresía y el poder de la iglesia.


Una obra narrativa actual, vigente. La literatura, lo sabemos, como toda obra de arte tiene un gran poder catártico, narra los mundos que interesan a cada autor y para el lector es una gran y buena forma de comprender la incomprensible condición humana.


Esta es literatura, una que desde hace tiempo,  hacía falta en Chile.

jueves 20 de agosto de 2009

Viaje Psíquico de Alejandro Ananías


Comentario literario

Viaje Psíquico

“oscurece el sudor de la frente de la noche
el ojo está encerrado en un triángulo
el triángulo sostiene otro triángulo..”

Agua salada de Tristan Tzara

Viaje Psíquico

Alejandro Ananías

Poesía

324 paginas- ediciones La silla

Un libro intenso, profundo, complejo y extenso es el del autor penquista Alejandro Ananías.

El poeta es revelador, captura con mirada inteligente, paciente, observadora y alerta la vida gris, la rutina, los terribles sucesos del mundo actual y sus efectos en el ser interior, en la vida del hombre y la mujer actual. Pero también extirpa los tumores cancerosos, la lepra del mundo y los registra sin recato alguno, sin contemplaciones.

“Un extraño ojo se mueve / en mis entrañas / párpado cansado / pupila / dilatada;..”

Ananías, trabaja la palabra con estilo arduo y sombrío como el de Heidegger, el estilo singular y difícil que utiliza Jean-Paul Sartre en El ser y la nada.

Expresa:

“Cinco vibraciones atómicas / hacen temblar / todos los credos / tambalea incluso el altísimo / mástil / donde descansa / el hombre dominical;..”

Hay más aún en este extenso poemario, nos recuerda el movimiento dadaísta, un movimiento antiartístico, antiliterario y antipoético. Dadá se manifiesta contra la belleza eterna, contra la eternidad de los principios, contra las leyes de la lógica, contra la inmovilidad del pensamiento, contra la pureza de los conceptos abstractos y contra lo universal en general. La estética dadá niega la razón, el sentido, la construcción del consciente. Sus formas expresivas son el gesto, la irreverencia, la provocación. Efectivamente, nos recuerda a Tristan Tzara fundador del dadaísmo. El poeta dadaísta se distingue por el tono dudoso, oscuro, y renueva la expresión mediante la conducción de planos de pensamientos antes no fusionables y tiene una tónica general de rebeldía o destrucción. Un rechazo absoluto de toda tradición o esquema anterior.

“pensó que era cosa de

organizar átomos

pensó que era cosa de

menos carbón y más domingo,

no sabía que el negro peñasco

viaja infinito en cometas capitalistas

no sabía que cuando es domingo

en la tierra

en la luna es miércoles;..”

Al transitar por Viaje Psíquico ¿Cómo no mencionar a Kierkegaard?, filósofo, teólogo, padre del existencialismo, crítico literario, humorista, psicólogo y poeta (Dos de sus ideas más conocidas son la «subjetividad» y el «salto de fe»). El salto de fe es su concepción de cómo un individuo cree en Dios, o cómo una persona actúa en el amor. No es una decisión racional, ya que trasciende la racionalidad en favor de algo más extraordinario: la fe. Además consideraba que tener fe era al mismo tiempo tener dudas. Así, por ejemplo, para tener verdadera fe en Dios, uno también tendría que dudar de su existencia; la duda es la parte racional del pensamiento de la persona, sin ella la fe no tendría una sustancia real. La duda es un elemento esencial de la fe, un fundamento. Dicho de otro modo, creer o tener fe en que Dios existe sin haber dudado nunca de tal existencia no sería una fe que mereciera la pena tener. Por ejemplo, no requiere fe el creer que un lápiz o una mesa existen, puesto que uno los puede ver y tocar. Del mismo modo, creer o tener fe en Dios es saber que no hay un acceso perceptual ni de ningún otro tipo a él, y aún así tener fe.

Ananías cree, por cierto, cree en todo lo que su hablante lírico ha podido ver, palpar, sentir, experimentar y nos dice irónico, irreverente y resuelto:

“Creo en el miedo / todopoderoso / creador del pánico / y los suicidios; / creo en su único hijo/ concebido / por obra y grasa / de un Gabriel”

En cualquier caso, Kierkegaard discute principalmente la subjetividad en relación con los asuntos religiosos. Como ya se ha mencionado, argumenta que la duda es un elemento de la fe y que es imposible conseguir ninguna certeza objetiva acerca de doctrinas religiosas tales como la existencia de Dios o la vida de Jesucristo. La fe consiste en la relación subjetiva de total compromiso con tales doctrinas.

Y el poeta Alejandro Ananías persiste en la duda:

“Cinco vibraciones atómicas / hacen temblar / todos los credos / tambalea incluso el altísimo / mástil / donde descansa / el hombre dominical;..”

(Los últimos años de Kierkegaard se caracterizaron por un ataque continuado y rotundo a la Iglesia del Pueblo Danés mediante artículos publicados en La patria y una serie de panfletos publicados por él mismo titulados El momento).

La obra literaria de Alejandro Ananías, mantiene un lenguaje metafórico, sencillo, irónico, transgresor que nos traslada a Lawrence Ferlinghetti, el último poeta beat, la poesía en persona sobreviviendo a un siglo al que analizó, criticó, hizo la crónica en verso, le sacó las tripas. Un toro entre ovejas, dicen los artículos que lo mencionan. Ferlinghetti es el máximo representante del movimiento poético de San Francisco, que no sólo engloba a los beat, sino a una gran cantidad de poetas de diferentes tendencias a los que apoyó. Como todo su movimiento su poesía trata del mundo que le rodea, pero con la mirada crítica y del desencanto, sobre el mundo en general, pero sobre todo sobre la política y la sociedad norteamericana donde vive, el “sueño americano” se desmorona entre sus estrofas. Al estilo de su amigo Kenneth Rexroth (uno de los padres de la contracultura americana), un anarquista que utiliza su obra impregnada de todo tipo de influencias literarias, de Dante a Lorca, para utilizarla como arma, para promover la búsqueda de un mundo diferente y, si no es posible, mostrar los errores y los horrores que él ve.

Alejandro se mueve ágil, convincente en las amplias avenidas del humor negro. Freud, fue precisamente el que dijo que el humor comprende tantas especies como sentimientos emotivos ahorrados en favor del placer humorístico. Y esta puede ser una buena definición del humor negro: el arte de extraer humor de lo horrible, cruel o repugnante.

El humor negro se caracteriza por transformar en gracioso lo que, por norma, es serio. Es una técnica de distanciamiento hacia aquello que nos daña. Sus armas son la sátira, la ironía, la paradoja, por lo cual resulta eficaz para denunciar atrocidades a las que, por diversas circunstancias, no se les presta atención. Está definido por el objeto de su aplicación, esto es, cuando recae sobre temas como la muerte, la violencia, la crueldad, el salvajismo, lo obsceno, la explotación, la pobreza, el racismo, la religión, etc. etc. Y por el tono de su enunciado. Su forma suele ser políticamente incorrecta, corrosiva, burlona. Provocar la risa centrándose en algo atroz deja al descubierto aquellas características del ser humano que nos horroriza admitir, como la crueldad, la indiferencia. Así que, por lo general, después de la risa se producirá, necesariamente, una reflexión.

“Con los brazos levantados / los exotéricos / tratan / de empujar/ el cielo / más p´a arriba ,/ empujarlo más / para no ser aplastados / por el peso / del castigo;..”

Recordamos las palabras de Antonio Tabucci (escritor italiano): el humor negro es una forma tangencial, burlona, de enfrentar el miedo, es como reinventar el revés de una situación desesperada, una manera de subvertir la realidad.

Una de las condiciones del humor negro es tener cierto intelecto desarrollado, que se adquiere con la cultura en todas sus modalidades y ¡en vivir!. Es como la soda caústica, corrosiva, agresiva pero muy limpia.

El poeta Ananías dice: “la guerra / no es / contra el / pensamiento negro / la guerra / es contra / la molestia / del pensamiento blanco,”. Nada más políticamente incorrecto en un mundo pacato, prejuicioso e hipócrita como el que vivimos.

Viaje Psíquico, a su vez nos trae a la memoria a Baudelaire, el padre espiritual del decadentismo (influido por el gran Thomas de Quince), Charles Baudelaire, comprometido por su participación en la revolución de 1848, la publicación de Las flores del mal, en 1857, acabó de desatar la violenta polémica gestada en torno a su persona. Los poemas (las flores) fueron considerados «ofensas a la moral pública y las buenas costumbres» y su autor fue procesado. Ante tales acusaciones Baudelaire respondió:

“Todos los imbéciles de la burguesía que pronuncian las palabras inmoralidad, moralidad en el arte y demás tonterías me recuerdan a Louise Villedieu, una puta de a cinco francos, que una vez me acompañó al Louvre donde ella nunca había estado y empezó a sonrojarse y a taparse la cara. Tirándome a cada momento de la manga, me preguntaba ante las estatuas y cuadros inmortales cómo podían exhibirse públicamente semejantes indecencias.”

No termina nuestra travesía por las páginas de Viaje psíquico, sin destacar que encontramos grandes dosis de ironía. En esta obra poética es posible destacar dos propósitos de la ironía:

La ironía y humor, de Soren Kierkegaard, quien recoge lo expresado por Sócrates y los románticos, desde una perspectiva estética (siguiendo en el lenguaje creativo) al plantear que la ironía se opone al humor, en la medida que se abre a la duda, admitiendo esa duda como una eventualidad. En cambio el humor apunta a algo verídico y comprobable. Y en segundo lugar: la ironía y situación en el mundo. La ironía como recurso se instala de diversas formas, y de acuerdo al “argumento” diría Aristóteles de la obra. Podemos encontrar dos funciones o propósitos de la ironía. La primera, rebelarse ante un mundo que es innoble, que merece el menosprecio. Por tanto es ridiculizado. Esto, se encuentra en la antipoesía de Nicanor Parra, desestabilizador e impertinente. En segundo lugar, una ironía que surge para descontextualizar el entorno, considerando que el mundo no merece ser considerado con seriedad. Ciertamente, encontramos atisbos de las desdichas y villanías de Claudio Bertoni, la escepticidad de Enrique Lihn, de Rodrigo Lira, el excéntrico triste, pero con el estilo provocativo, originalísimo e irrepetible de Alejandro Ananías poeta de Concepción, Chile.

“..el peligroso es aquel

de la duda razon-able,

ese,

que mira el zapato

y tiende a levantar el pie

para

dar

el paso existencial;

pero recula,

y paraliza movimiento

destino;...”

Ingrid Odgers

Concepción, 19 de agosto de 2009.

Notas:

· Gelman, Galeano, Lira, Bertoni - Roberto Contreras

· Del vanguardismo a la antipoesía- Federico Schopf

· Hölderlin y la esencia de la poesía

· Bibliografía Heideggeriana

· http://www.epdlp.com

· http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n46/jvilchis.html

· Ramón Gómez de la Serna, El desgarrado Baudelaire, en Efigies, Madrid, 1929, Aguilar, 1960.

· Camille Mauclair, Baudelaire, vida atormentada, Barcelona, 1942.

· César González Ruano, Baudelaire, Madrid, 1931.

· Jaime Gil de Biedma, El pie de la letra, Barcelona, 1980.

· Luis Cernuda, Poesía y literatura, II, Barcelona, 1964.


lunes 13 de abril de 2009

LA MUERTE DE ARTEMIO CRUZ - Carlos Fuentes


COMENTARIO


Las grandes novelas trascienden épocas, se manifiestan en todo los tiempos, y nos atrapan. Es así como en pleno Siglo XXI, sumida en la lectura de La muerte de Artemio Cruz, editada en 1962, he pasado casi doce horas con interrupciones leves y diversas sin disminuir en absoluto el interés por esta obra de Carlos Fuentes, novela de alta literatura que se caracteriza por la incorporación de formas narrativas de la literatura inglesa como la fragmentación de escenas, el monólogo interior y la mirada retrospectiva. Complejo libro éste que nos recuerda inmediatamente la magnífica escritura de Virginia Wolf, muy especialmente en la interpolación del monólogo interior, la utiilización de la anacronía como composición temporal, (alteración del orden cronológico de los sucesos en el relato) y el uso de la analepsis, (movimiento de retrospección) . En La Muerte de Artemio Cruz, el discurso narrativo sufre una torsión, el yo implícito en el tú que destina su discurso a un tú reflexivo, que explora su interioridad, analiza y enjuicia. El lugar de la tercera persona está presente pero, en ciertos apartados también es ocupado por la primera y por la segunda persona remitiendo así a otro tipo de textos que tienen características de monólogo, de conversación íntima.

Artemio Cruz, un ex soldado, terrateniente y político agoniza y su agonía es descrita en forma cruda, sin asco (o con asco), sus vómitos y sus hedores, la incredulidad en Dios, la farsa de su familia, las desventuras. El desamor y la soledad del poderoso terrateniente, ex soldado de la revolución, se destila en los signos, en el recuerdo de los amores perdidos, en la hipocresía y el engaño. Infidelidades y corrupción navegan de la mano en una atmósfera desoladora. La historia es un racconto compuestos de sucesivos flash back. Al final el lector puede armar este verdadero puzzle que es la vida de Cruz: acontecimientos políticos, amorosos, prisión, muertes, éxitos, fracasos y frustraciones. Sólo al final conoceremos al protagonista, su nacimiento, su origen. Cruz es el arquetipo del hombre que se hace a sí mismo, sin escrúpulos: consigue fortuna -luego de su paso por la revolución mexicana, donde vivió intensas aventuras que lo tuvieron al borde la muerte varias veces a través de un matrimonio convenido con engaños con la hija de un rico hacendado. Amplía su fortuna, mata sin piedad a sus enemigos, compra, vende tierras y recursos naturales de México, a través de contactos adquiridos en la revolución y compra hombres, mujeres, silencio.

Artemio Cruz repasa su vida entera, cuestiona la existencia de la divinidad y nos da a conocer sus incertidumbres y temores jamás revelados a nadie de su entorno. Artemio Cruz, hombre poseedor de un imperio agoniza. Artemio Cruz, el hombre que nació de la unión de una mulata con un rico hacendado que jamás lo reconoció como hijo.

Grandiosa obra ésta que es una verdadera clase de literatura, un privilegio conocerla y toda una aventura el develarla.

Dura crítica a las luchas por el poder, la corrupción política en México, de la primera mitad del siglo pasado y parte de la segunda.

¿Qué nos dice Fuentes?

El dinero compra todo y a todos sin excepción, pero no compra la felicidad.

El camino al poder y la riqueza no transita por vidas inmaculadas. El camino al poder y al dinero está manchado de muerte y bajeza.

Un colosal autor que vale la pena leer y releer.


domingo 22 de marzo de 2009

FRENÉTICO SOSIEGO - ROXANA HEISE



DE ROXANA HEISE

116 paginas

Premio Fondo del Libro 2006

Impreso en Chillán-Chile

Nos adentramos en la obra de Heise y luego de dos páginas nos enfrentamos a la lectura de un racconto que nos asombra por su lenguaje popular al cual no estamos habituados desde hace tiempo: el lenguaje de los barrios bajos de un cité miserable de Santiago de Chile. Pensamos sin equivocarnos que es esta costumbre algo extraviada en las plumas chilenas la que ha coronado a esta autora nacida en Victoria y que consideramos penquista por sus años de vida y trabajo transcurridos en Concepción, con la apetecida beca a la creación literaria del Fondo Nacional del Libro. No es un valor menor que de una escritora cultísima tengamos a la vista los dichos y hechos más prosaicos de nuestra tierra y de los bajos fondos. Pero hay más que descubrir y todo de la mano de esta traductora que recibe trabajos en el cité y que llega de Puerto Varas, temerosa y llena de un misterio que nos va seduciendo página a página. Vislumbramos ese misterio en profusos diálogos y reflexiones de Aurora con sus vecinos y de Aurora consigo misma. Cuando ya se ha develado lentamente el ambiente en que se mueve la protagonista, ajeno y desconocido para un gran segmento de la población chilena, (sabemos que existe pero no andamos por sus calles), el temor a interactuar con “burreros” y ladrones es siempre un impedimento para conocer su diario vivir. Tenemos lenguaje y ambiente y nos consultamos si habrá más en esta obra que leemos con atención atraídos por su peculiar estilo y encontramos al infaltable varón bien parecido que irrumpe con lujos en este cité para impresionar y tomar el corazón de nuestra joven mujer y por supuesto hacerlo pedazos con algunas actitudes incomprensibles. Pronto sabemos que Aurora es buscada por la brigada de delitos económicos, que debe una suma cuantiosa y que vive escondiéndose de la policía. Ha dejado un hijo de cuatro años en Puerto Varas a cargo de su hermana. Bastián resulta ser un narcotraficante que sospecha que Aurora es un nombre falso. En el relato nos encontramos con diversos personajes de nombre tan estrafalarios como “Chicharrón”, “el Gato”, “el Chincol” o la Doña Miseria, dueña del cité.


La autora construye una historia muy entretenida, utiliza en ocasiones un lenguaje casi poético, de reflexiones profundas y metafóricas, donde el tema central es el paralelo entre el arribismo (¿0 ambición) y el fracaso o como el arribismo nos conduce por las fauces del fracaso. Bastián y Aurora, producto de atender las exigencias sociales y amor al lujo, hay que decirlo, de diferente forma se desploman en el cómodo colchón del dinero (bancos, prestamistas, en el caso de Aurora) para terminar, ella arrancando de la vergüenza de la familia y la policía y Bastián (tráfico de drogas), prácticamente eliminado por la mafia de narcos.


Tenemos un final que corresponde a los azarosos caminos de ambos y que deja a nuestra protagonista no exenta de sentimientos de dolor y culpa pero libre de deudas y libre para retornar en busca de su pequeño hijo.


Heise describe en detalle y perfectamente el ambiente santiaguino, el tumulto, el zoológico humano: trasvestis, traficantes, prostitutas.


“Santiago es un demente que corre sin sosiego. El centro es un gran nicho de cemento, profanado por el smog y el tráfico infernal de autos y microbuses que transgreden la velocidad máxima permitida, compitiendo por pasajeros. Las calles atestadas de gente son testigo mudo de la ausencia de alegría, de las almas carcomidas por la nada…Todo rápido, agitado.”

La atmósfera de la novela es de incertidumbre, el racconto es un año en la vida de…… (Ahora ya sabemos su verdadero nombre)……. Gloria.


“Voy alejarme de ustedes por un tiempo. Nadie sabrá de mi existencia. Nadie podrá recriminarme. Sé exactamente cuál es el lugar donde debo estar. Tal vez allí encuentre algo de sosiego. No es posible hablar de paz en ciertas circunstancias, ¿verdad Bastián? “


¿Sosiego en Santiago?.


¿Sosiego con Bastián?

Frenético sosiego.

domingo 15 de marzo de 2009

La mujer rota - Simone de Beauvoir


Título: La mujer rota

Autor: Simone de Beauvoir

País: Francia

Año de publicación: 1968

Idioma original: Francés

Título original: La femme rompue.

Páginas: 252

ISBN: 987-566-282-7

La literatura de Beauvoir está marcada por la línea filosófica existencialista. Sus narraciones se caracterizan por ser profundamente reflexivas, analíticas, indagan en el ser, en especial mujeres. Su prosa gira sobre las problemáticas del mundo interior.

El libro La mujer rota se compone de por tres relatos - de una extensión que oscila entre las treinta y cinco y las ciento cuarenta páginas- que narran las vidas de tres mujeres que se encuentran sin escapatoria “Me siento solidaria de las mujeres que han asumido su vida y que luchan por lograr sus objetivos; pero eso no me impide –al contrario- interesarme por aquellas que, de un modo u otro, han fracasado, y por esa parte de fracaso que hay en toda existencia”, dice al respecto de Beauvoir.

En el primero de los tres relatos, La edad de la discreción, la protagonista se estrella con el ineludible paso de los años. Observa cómo se diluyen sus posibilidades junto a los ideales de sus años de juventud (a los que siente que su hijo traiciona), está resignada a la compañía fútil de su marido, con quien está sujeta a vivir la vejez sin tener elección.

El segundo y más breve relato, Monólogo, es el desahogo de una mujer que ha quedado sola a causa del egoísmo. Es una mujer resentida de quienes alguna vez estuvieron a su lado, la histeria y la rabia de la mujer recluida en su casa una noche de final de año es sobrecogedora.

El tercer relato que da el nombre al texto, La mujer rota, es una nouvelle, la historia de una mujer desgarrada frente a la infidelidad de su marido, infidelidad que él confiesa cuando ella le pregunta si tiene otra mujer. La respuesta afirmativa la deja abrumada. Al perder su amor y verlo alejarse se da cuenta del error que cometió al construir su vida asentada en la subordinación conyugal, desperdiciándose a sí misma.

Simone de Beauvoir vislumbró tempranamente la diferente situación actual de la mujer y consiguió describir de una manera que impacta en estos tres relatos disímiles entre sí.

Es muy difícil librarse de todo el lastre de educación machista. Aún en estos tiempos. La lectura y re-lectura de La mujer rota nos deja un cúmulo de atropelladas sensaciones y una impotencia que remece a nuestro ser mujer.

sábado 27 de diciembre de 2008

DIARIO DE UN SEDUCTOR - Soren Kierkegaard


¿Novela?, no lo sé realmente más parece una reflexión, un análisis del comportamiento del seductor, una larga, monótona meditación, filosofía que se anuda a una estética del vacío, del abismo. Coincidimos con las notas que nos dicen que este libro de Kierkegaard, es un pequeño tributo a la figura del seductor de la novela decimonónica, el «Diario» narra la relación entre Juan, "el seductor" -ducho en las artes del engaño y la manipulación- y la joven e ingenua Cordelia. Más allá de la trama literaria, abundar en la psicología del seductor no es sino un bello recurso que el filósofo danés utilizará para reflexionar sobre el "hombre estético". El hombre atrapado por la fuerza de la inmediatez y el goce sensual vaga por la vida víctima de sus instintos y sin poder ver en lo que le rodea nada más que un medio para satisfacer sus apetencias.

La realidad no es un proceso racional único, sino un complejo de posibilidades infinitas que, lógicamente, engendran inestabilidad, duda, indecisión entre el abanico de alternativas posibles.

El sentimiento que subyace en el ser humano y constituye un reflejo de esta insuperable indecisión es la angustia. La angustia, por su parte, se vincula a las que Kierkegaard considera tres formas o estadios de la existencia humana; el estadio estético, el ético y el religioso. La persona que solo vive para el presente, que no escoge, sino que salta de una experiencia a otra, confiando solo en su sensibilidad, es un esteta. El esteta empobrece su personalidad y desemboca en el hastío; ejemplificado a la perfección en Diario de un seductor, no estereotipemos al protagonista Johannes como un ente estético sino como un esteta (aficionado a lo hermoso y elegante), Johannes es el reflejo del mismo Kierkegland en esta obra, tuberculoso y siempre enfermo, sensible en extremo encontramos al filosofo reflejado en el protagónico si bien la misma escritura nos muestra la carencia física del personaje : Usted sin contestarme, se limita a mirar hacia mi ¿Acaso mi aspecto exterior le provoca recelo? No puedo impresionarla mucho, ya que en estos momentos tengo el aire de una criatura ingenua, caído de quien sabe donde¨, Todavía se muestra un poco recelosa, pues no ha podido olvidar aquella odiosa figura¨ lo que concatena al esteta; a través de la seducción artística derivada del talento personal, intelectual y de las mismas artes; Johannes conquista el corazón ufano de jóvenes trémulas; demostrando con ello la necesidad del arte literal y musical de las jóvenes seducidas, recordemos en la obra como Johannes se acerca a Cordelia con literatura; así mismo él escucha tras una puerta el sonido producido por el piano que acarician las manos de Cordelia; y todo ello por el instante; debo resaltar que el talento seductor de Johannes se basa en el arte, el creador, el que te envuelve con dulzura, el que te hace enloquecer de amor (literatura) no en el físico-estético (aspecto exterior del sujeto) lo que nos lleva a la posibilidad de la verdadera seducción, a la angustia personal y existencial de envolvernos apasionadamente en los brazos del amante sin medir consecuencias o aludir al trágico final, a Cordelia la podemos considerar como el estereotipo perfecto de la mujer seducida y enamorada cierto que nunca fue engañada pues tenia libertad perfecta para actuar según su juicio, más la capacidad divinatoria de la palabra la envuelve, objetando por totalidad el aspecto físico de Johannes y dejándose acariciar por su cultivo literato-intelectual, que magnifico las posibilidades divinatorias de Johannes, le producían a posteriori todos los frutos que el era capaz de recolectar, en esta obra no existe la mujer que sufre, ella quiere ello para si y no existe el hombre que engaña sino el verdadero seductor (conmueve para él), el punto de discordia en la obra es --¿resulta más cruel la semiótica de la seducción para Cordelia? ó ¿la sintomatología del instante es más cruel para Johannes?, hago la remembranza de que el hombre esteta tiene como fin único el instante y solo ello, el instante--, esta no es una novela, no forma parte del acervo critico literal sino es una manifestación del pensamiento filosófico, y como cual debe ser tratada. ¿A quien le causó mas angustia el instante? ¿A Cordelia? o ¿A Johannes?. (*)

Historia de un seductor que se cree diferente a los demás, digamos menos vulgar que el común de ellos. Todo el libro es una plática de sus técnicas y cómo las aplica con una muchachita encantadora e ingenua.

Básicamente lo que Kierkegaard quiere decir, a diferencia de los futuros existencialistas, es que aunque la Existencia de muchas personas tenga una razón de SER, ésta puede no ser válida.

En general el libro es predecible, sus personajes también. Kierkegaard fue un gran filósofo, pero como escritor tiene pocas cualidades.



*Notas en Web

martes 25 de noviembre de 2008

LAS APARICIONES DE LA VIRGEN DE LÚCUMA

“…El vacío llena todo,
la vigilia se alimenta de ese lodo
y se pierden en los sueños la alegría.”
CL
P R Ó L O G O

LA PROVOCACIÓN DE LA PALABRA

En LAS APARICIONES DE LA VIRGEN DE LÚCUMA, Cristián Lagos nos traslada a Arthur Rimbaud, que escribió: “me encanallo todo lo que puedo porque quiero ser poeta” (1). Encanallarse, para Rimbaud, significa no deberse a la sociedad, a costa de integrarse con una escritura subjetiva, insípida; significa llegar a lo desconocido alterando todos los sentidos. Significa quedarse solo, adentrarse en el camino individual. Encanallarse: lo contrario de la abyección, de la ignominia: ser noble, digno como condición esencial para ser poeta.
La palabra en este libro no es celebratoria, y es que el autor no es un poeta adánico; tampoco es un poeta que blasfema. Su escritura nos instala ante una estética de la provocación: un lenguaje poético que se aleja del purismo, de lo establecido, de la mirada conservadora, de los parámetros tradicionales de la creación poética. Tal vez por este motivo es un libro que atrae e inquieta desde el título, que no es un título vulgar. Los textos no contienen versos libres, comunes, no se alzan sobre una plataforma de lugares habituales. Estamos ante la presencia de un poeta creativo, multifacético, poseedor de una voz diferente que se hace notar, reclama su lugar y lo hace con dignidad. Cristián no es un poeta adánico sino caínico (2), y como tal se rehúsa, a ser un Jeremías de bazar, de mercado, un torpe Orfeo o un Caín depreciado y en oferta. Considera en el interior de todo, una gran carcajada. De ahí su ánimo y la utilización de los signos como un escalpelo. Quizás por eso viene esta frase de Henri Barbusse (3): «No hay más infierno que el furor de vivir». La vida es un infierno pero qué paradoja es a la vez motivo de risa, de burla, el ser es contradictorio, ambiguo, desconfiado e indigno de fe. El hombre vive en una sociedad lacerante, incomprensible. El artista está solo. El poeta se aferra a la palabra para sobrevivir en el medio hostil que ahoga, oprime, sobrevivir, escapar de la muerte ante un poder que permanece incólume, insensible a las necesidades de los individuos. El creador, debe entonces posarse “en la copa de los árboles”, desnudo y solo acercarse al infinito e interrogar, cuestionar, meditar los acontecimientos en busca de una verdad inexistente o alcanzar lo desconocido..
Como poeta caínico, en la poesía Cristián se ilumina, se sabe, se mira caminar. ¿Podría saber otra cosa más que saberse caminar dentro y fuera de sí?: «Quien profundiza el verso —dijo Blanchot (4)—, escapa del ser como certeza, encuentra la ausencia de los dioses, vive en la intimidad de esa ausencia [...] Quien profundiza el verso debe renunciar a todo ídolo, debe romper con todo, no tener la verdad por horizonte ni el futuro por morada, porque de ningún modo tiene derecho a la esperanza: al contrario, debe desesperar. Quien profundiza el verso, muere, encuentra su muerte como abismo». La palabra poética le revela que su nombre es orfandad y su apellido deseo, que él es un «relámpago entre dos abismos», que la esencia del ser es el naufragio, que vivir no es confusión sino intemperie, que la conciencia de un quebranto total significa iniciarse en una iluminación apocalíptica, que la palabra lo deporta de sí y que tal desarraigo es el más fiero de todos los que existen.
El hombre alza muros, alrededor suyo, muros a la medida de su cobardía. Erige ídolos y se transforma en su esclavo. Delimita su área de acción por el temor a derrumbarse en sí mismo. Tiene miedo del Infinito, no soporta la intemperie. Por otra parte, el sustento de los poetas adánicos es el amor (2). El amor hace ritmar al hombre con el ritmo de la escritura cósmica. El poema, gemelo del universo, es entonces una especie de plaza erótica-musical donde todos comulgan con el Todo. La muerte no existe. Y el amor, ese diálogo de las almas universales, es el hálito cinético de la fraternidad universal. El erotismo es la esencia del poema.
El poeta caínico, en cambio, está condenado a habitar en el castillo de su deriva: «La inseguridad, la incertidumbre, la desconfianza son las únicas verdades. Hay que aferrarse a ellas». Y Cristián lo sabe. En esta paradoja reside tal vez su dignidad, su pureza, y esa tragedia ambigua que lo hace verse a sí mismo como el objeto más risible del planeta. Expresa:
“De todos modos a nadie le importa
si soy un todo,
la mitad de un vacío,
ni menos las manifestaciones sociales
de mi ser.
Cabalgo absolutamente calvo
sobre la copas de los árboles.”
Calvo, desnudo, caminando en las nubes, cerca del cielo, elevándose para alcanzar la plenitud poética. Hay algo idealizado: lo que no se posee. Ni la belleza de una estética gozosa, yo diría transparente, ni la luminosidad del territorio, limitado por la carencia de los sujetos. Nos dice:
“Las mañanas nacen sucias y grisáceas
desde úteros matrices desteñidos,
la pobreza nos golpeó fuerte en la cara”

A su vez, estos textos nos recuerdan a la poesía Beat, las voces de los poetas de una generación golpeada, frustrada, humillada, la generación beat, tal como la acuñó Jack Kerouac, irrumpen a mediados de los años 1950 y quiebran la cristalería de las buenas conciencias. Son los cultores de la contracultura, la revuelta. Estos jóvenes iracundos -Kerouac, Allen Ginsberg, Gregory Corso, Lawrence Ferlinghetti (5)- se inscriben en la literatura con un lenguaje crudo, urbano: el de la oralidad, la errancia, la provocación, la ironía.
Ferlinghetti (6), el último poeta beat, como todos los que pertenecieron a su movimiento, escribe del mundo que le rodea, pero con la mirada crítica y del desencanto, sobre el mundo en general, pero sobre todo sobre la política y la sociedad en que vive, el “sueño americano” se desmorona entre sus estrofas. En el caso de Cristian, se desmorona en sus versos la justicia, la solidaridad, el tráfago espantoso de la indiferencia, la contradicción del ser, constatamos que el autor no elude la mirada social, la protesta ante un sistema que desencanta y que destruye sin piedad. Escribe: /“….y un ángel de papel sobre la nada/vestido como yo, digo, de luto /con frío, es decir, cero absoluto /con lagrima ¿Tal vez una cascada? / y en medio junto al pecho una granada”
Por último, ¿cómo no relacionar el trabajo poético de Cristián con el iniciador de la poesía contemporánea, Charles Baudelaire?. Baudelaire (7) dotó la creación literaria de una aureola decadentista, voluptuosa, mórbida, porque en verdad lo estaba sacrificando ante otro descubrimiento: la urbe moderna como insigne protagonista del hecho poético. Baudelaire, dignifica la lucidez, el escepticismo, la conciencia de una feroz introspección y de una ironía que lo mueven a desafiar a la ciudad, al monstruo mítico, bajo la divisa de convertir en caudal de riquezas (en poesía) el fango que ella le ha dado. La ciudad, ha desplazado a la mujer, al objeto del amor, y así se mantendrá en los otros dos grandes reformadores: Rimbaud y Whitman. Para el primero, la urbe simboliza el caos, la necesidad de renovación, de “cambiar la vida” en aras de una libertad individual que permita al poeta elevarse al infinito. Para Rimbaud la ciudad era la decadencia, el capitalismo caduco; para Whitman era el origen, la pujanza del imperialismo naciente. Y así, por el sendero del caos, por una parte, y de la euforia, por la otra, entramos en la poesía contemporánea y en una aparente desvalorización del amor como forma de salvación literaria y espiritual. La única salvación posible descansa en la Palabra.

“Rio, veo
bolsa de basura
con contenido humano,
animales de bronce
difuntos parlantes
Y a callar de nuevo – que te cuesta-…”

Lo sagrado, lo profano no están ausentes en La virgen de Lúcuma, como tampoco lo están el amor descreído, la pérdida de fe. Con gran manejo del lenguaje poético, una multiplicidad de metáforas e imágenes y una mirada reflexiva sobre el paisaje interior, los acontecimientos y su entorno, Las apariciones de la Virgen de Lúcuma nos revelan la figura y obra de un poeta joven, de un poeta de avanzada. Al adentrarse en la vorágine de su verso y prosa los lectores tendrán que corroborar esta apreciación con la lectura y relectura de la obra del poeta Cristián Lagos.
“Acuérdate, acuérdate
que te crecieron sapos en el cabello
y que con dos cafés
sacabas a bailar al arquitecto universal,..”

©Ingrid Odgers Toloza.
Critica Literaria
Escritora, poeta, ensayista y narradora

Concepción, Septiembre 25 de 2008.-
Notas:
(1) “Cartas del vidente”, la parte no-poeta de Rimbaund no estaba preparada para digerir el éxito. Le escribe a Georges Izambard,- lo que hago es encanallarme todo lo posible – ¿Por que? Quiero ser poeta y me esfuerzo por hacerme vidente”.
(2) Felipe Vásquez – Notas sobre dos mitos líricos
(3) Jean Sanitas, Paul Markides, Pascal Rabaté: Barbusse, La passion d'une vie, Editions Valmont, 1996
(4) Cesar Antonio Molina – “El exilio de la verdad”, Cuadernos hispanoamericanos 1997
(5) Lawrence Ferlinghetti, último poeta vivo de la generación Beat, escribió entre otras obras, el poema “Cristo se bajó”
(6) Beat malditos – Nueva “Antología poética de Pierre Reverdy” de Monte Avila Editores y traducidos por el poeta Silva Estrada”. Algunos pequeños textos (las citas) son de: “Jinetes ocultos” de Editorial .Fuentearnera”)
(7) El aire y los sueños- Gastón Bachelard - Traducción de Ernestina de Champourcin, 2º edición, 1993. Editorial: Fondo de Cultura Económica.

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