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lunes 13 de abril de 2009

LA MUERTE DE ARTEMIO CRUZ - Carlos Fuentes


COMENTARIO


Las grandes novelas trascienden épocas, se manifiestan en todo los tiempos, y nos atrapan. Es así como en pleno Siglo XXI, sumida en la lectura de La muerte de Artemio Cruz, editada en 1962, he pasado casi doce horas con interrupciones leves y diversas sin disminuir en absoluto el interés por esta obra de Carlos Fuentes, novela de alta literatura que se caracteriza por la incorporación de formas narrativas de la literatura inglesa como la fragmentación de escenas, el monólogo interior y la mirada retrospectiva. Complejo libro éste que nos recuerda inmediatamente la magnífica escritura de Virginia Wolf, muy especialmente en la interpolación del monólogo interior, la utiilización de la anacronía como composición temporal, (alteración del orden cronológico de los sucesos en el relato) y el uso de la analepsis, (movimiento de retrospección) . En La Muerte de Artemio Cruz, el discurso narrativo sufre una torsión, el yo implícito en el tú que destina su discurso a un tú reflexivo, que explora su interioridad, analiza y enjuicia. El lugar de la tercera persona está presente pero, en ciertos apartados también es ocupado por la primera y por la segunda persona remitiendo así a otro tipo de textos que tienen características de monólogo, de conversación íntima.

Artemio Cruz, un ex soldado, terrateniente y político agoniza y su agonía es descrita en forma cruda, sin asco (o con asco), sus vómitos y sus hedores, la incredulidad en Dios, la farsa de su familia, las desventuras. El desamor y la soledad del poderoso terrateniente, ex soldado de la revolución, se destila en los signos, en el recuerdo de los amores perdidos, en la hipocresía y el engaño. Infidelidades y corrupción navegan de la mano en una atmósfera desoladora. La historia es un racconto compuestos de sucesivos flash back. Al final el lector puede armar este verdadero puzzle que es la vida de Cruz: acontecimientos políticos, amorosos, prisión, muertes, éxitos, fracasos y frustraciones. Sólo al final conoceremos al protagonista, su nacimiento, su origen. Cruz es el arquetipo del hombre que se hace a sí mismo, sin escrúpulos: consigue fortuna -luego de su paso por la revolución mexicana, donde vivió intensas aventuras que lo tuvieron al borde la muerte varias veces a través de un matrimonio convenido con engaños con la hija de un rico hacendado. Amplía su fortuna, mata sin piedad a sus enemigos, compra, vende tierras y recursos naturales de México, a través de contactos adquiridos en la revolución y compra hombres, mujeres, silencio.

Artemio Cruz repasa su vida entera, cuestiona la existencia de la divinidad y nos da a conocer sus incertidumbres y temores jamás revelados a nadie de su entorno. Artemio Cruz, hombre poseedor de un imperio agoniza. Artemio Cruz, el hombre que nació de la unión de una mulata con un rico hacendado que jamás lo reconoció como hijo.

Grandiosa obra ésta que es una verdadera clase de literatura, un privilegio conocerla y toda una aventura el develarla.

Dura crítica a las luchas por el poder, la corrupción política en México, de la primera mitad del siglo pasado y parte de la segunda.

¿Qué nos dice Fuentes?

El dinero compra todo y a todos sin excepción, pero no compra la felicidad.

El camino al poder y la riqueza no transita por vidas inmaculadas. El camino al poder y al dinero está manchado de muerte y bajeza.

Un colosal autor que vale la pena leer y releer.


domingo 22 de marzo de 2009

FRENÉTICO SOSIEGO - ROXANA HEISE



DE ROXANA HEISE

116 paginas

Premio Fondo del Libro 2006

Impreso en Chillán-Chile

Nos adentramos en la obra de Heise y luego de dos páginas nos enfrentamos a la lectura de un racconto que nos asombra por su lenguaje popular al cual no estamos habituados desde hace tiempo: el lenguaje de los barrios bajos de un cité miserable de Santiago de Chile. Pensamos sin equivocarnos que es esta costumbre algo extraviada en las plumas chilenas la que ha coronado a esta autora nacida en Victoria y que consideramos penquista por sus años de vida y trabajo transcurridos en Concepción, con la apetecida beca a la creación literaria del Fondo Nacional del Libro. No es un valor menor que de una escritora cultísima tengamos a la vista los dichos y hechos más prosaicos de nuestra tierra y de los bajos fondos. Pero hay más que descubrir y todo de la mano de esta traductora que recibe trabajos en el cité y que llega de Puerto Varas, temerosa y llena de un misterio que nos va seduciendo página a página. Vislumbramos ese misterio en profusos diálogos y reflexiones de Aurora con sus vecinos y de Aurora consigo misma. Cuando ya se ha develado lentamente el ambiente en que se mueve la protagonista, ajeno y desconocido para un gran segmento de la población chilena, (sabemos que existe pero no andamos por sus calles), el temor a interactuar con “burreros” y ladrones es siempre un impedimento para conocer su diario vivir. Tenemos lenguaje y ambiente y nos consultamos si habrá más en esta obra que leemos con atención atraídos por su peculiar estilo y encontramos al infaltable varón bien parecido que irrumpe con lujos en este cité para impresionar y tomar el corazón de nuestra joven mujer y por supuesto hacerlo pedazos con algunas actitudes incomprensibles. Pronto sabemos que Aurora es buscada por la brigada de delitos económicos, que debe una suma cuantiosa y que vive escondiéndose de la policía. Ha dejado un hijo de cuatro años en Puerto Varas a cargo de su hermana. Bastián resulta ser un narcotraficante que sospecha que Aurora es un nombre falso. En el relato nos encontramos con diversos personajes de nombre tan estrafalarios como “Chicharrón”, “el Gato”, “el Chincol” o la Doña Miseria, dueña del cité.


La autora construye una historia muy entretenida, utiliza en ocasiones un lenguaje casi poético, de reflexiones profundas y metafóricas, donde el tema central es el paralelo entre el arribismo (¿0 ambición) y el fracaso o como el arribismo nos conduce por las fauces del fracaso. Bastián y Aurora, producto de atender las exigencias sociales y amor al lujo, hay que decirlo, de diferente forma se desploman en el cómodo colchón del dinero (bancos, prestamistas, en el caso de Aurora) para terminar, ella arrancando de la vergüenza de la familia y la policía y Bastián (tráfico de drogas), prácticamente eliminado por la mafia de narcos.


Tenemos un final que corresponde a los azarosos caminos de ambos y que deja a nuestra protagonista no exenta de sentimientos de dolor y culpa pero libre de deudas y libre para retornar en busca de su pequeño hijo.


Heise describe en detalle y perfectamente el ambiente santiaguino, el tumulto, el zoológico humano: trasvestis, traficantes, prostitutas.


“Santiago es un demente que corre sin sosiego. El centro es un gran nicho de cemento, profanado por el smog y el tráfico infernal de autos y microbuses que transgreden la velocidad máxima permitida, compitiendo por pasajeros. Las calles atestadas de gente son testigo mudo de la ausencia de alegría, de las almas carcomidas por la nada…Todo rápido, agitado.”

La atmósfera de la novela es de incertidumbre, el racconto es un año en la vida de…… (Ahora ya sabemos su verdadero nombre)……. Gloria.


“Voy alejarme de ustedes por un tiempo. Nadie sabrá de mi existencia. Nadie podrá recriminarme. Sé exactamente cuál es el lugar donde debo estar. Tal vez allí encuentre algo de sosiego. No es posible hablar de paz en ciertas circunstancias, ¿verdad Bastián? “


¿Sosiego en Santiago?.


¿Sosiego con Bastián?

Frenético sosiego.

domingo 15 de marzo de 2009

La mujer rota - Simone de Beauvoir


Título: La mujer rota

Autor: Simone de Beauvoir

País: Francia

Año de publicación: 1968

Idioma original: Francés

Título original: La femme rompue.

Páginas: 252

ISBN: 987-566-282-7

La literatura de Beauvoir está marcada por la línea filosófica existencialista. Sus narraciones se caracterizan por ser profundamente reflexivas, analíticas, indagan en el ser, en especial mujeres. Su prosa gira sobre las problemáticas del mundo interior.

El libro La mujer rota se compone de por tres relatos - de una extensión que oscila entre las treinta y cinco y las ciento cuarenta páginas- que narran las vidas de tres mujeres que se encuentran sin escapatoria “Me siento solidaria de las mujeres que han asumido su vida y que luchan por lograr sus objetivos; pero eso no me impide –al contrario- interesarme por aquellas que, de un modo u otro, han fracasado, y por esa parte de fracaso que hay en toda existencia”, dice al respecto de Beauvoir.

En el primero de los tres relatos, La edad de la discreción, la protagonista se estrella con el ineludible paso de los años. Observa cómo se diluyen sus posibilidades junto a los ideales de sus años de juventud (a los que siente que su hijo traiciona), está resignada a la compañía fútil de su marido, con quien está sujeta a vivir la vejez sin tener elección.

El segundo y más breve relato, Monólogo, es el desahogo de una mujer que ha quedado sola a causa del egoísmo. Es una mujer resentida de quienes alguna vez estuvieron a su lado, la histeria y la rabia de la mujer recluida en su casa una noche de final de año es sobrecogedora.

El tercer relato que da el nombre al texto, La mujer rota, es una nouvelle, la historia de una mujer desgarrada frente a la infidelidad de su marido, infidelidad que él confiesa cuando ella le pregunta si tiene otra mujer. La respuesta afirmativa la deja abrumada. Al perder su amor y verlo alejarse se da cuenta del error que cometió al construir su vida asentada en la subordinación conyugal, desperdiciándose a sí misma.

Simone de Beauvoir vislumbró tempranamente la diferente situación actual de la mujer y consiguió describir de una manera que impacta en estos tres relatos disímiles entre sí.

Es muy difícil librarse de todo el lastre de educación machista. Aún en estos tiempos. La lectura y re-lectura de La mujer rota nos deja un cúmulo de atropelladas sensaciones y una impotencia que remece a nuestro ser mujer.

sábado 27 de diciembre de 2008

DIARIO DE UN SEDUCTOR - Soren Kierkegaard


¿Novela?, no lo sé realmente más parece una reflexión, un análisis del comportamiento del seductor, una larga, monótona meditación, filosofía que se anuda a una estética del vacío, del abismo. Coincidimos con las notas que nos dicen que este libro de Kierkegaard, es un pequeño tributo a la figura del seductor de la novela decimonónica, el «Diario» narra la relación entre Juan, "el seductor" -ducho en las artes del engaño y la manipulación- y la joven e ingenua Cordelia. Más allá de la trama literaria, abundar en la psicología del seductor no es sino un bello recurso que el filósofo danés utilizará para reflexionar sobre el "hombre estético". El hombre atrapado por la fuerza de la inmediatez y el goce sensual vaga por la vida víctima de sus instintos y sin poder ver en lo que le rodea nada más que un medio para satisfacer sus apetencias.

La realidad no es un proceso racional único, sino un complejo de posibilidades infinitas que, lógicamente, engendran inestabilidad, duda, indecisión entre el abanico de alternativas posibles.

El sentimiento que subyace en el ser humano y constituye un reflejo de esta insuperable indecisión es la angustia. La angustia, por su parte, se vincula a las que Kierkegaard considera tres formas o estadios de la existencia humana; el estadio estético, el ético y el religioso. La persona que solo vive para el presente, que no escoge, sino que salta de una experiencia a otra, confiando solo en su sensibilidad, es un esteta. El esteta empobrece su personalidad y desemboca en el hastío; ejemplificado a la perfección en Diario de un seductor, no estereotipemos al protagonista Johannes como un ente estético sino como un esteta (aficionado a lo hermoso y elegante), Johannes es el reflejo del mismo Kierkegland en esta obra, tuberculoso y siempre enfermo, sensible en extremo encontramos al filosofo reflejado en el protagónico si bien la misma escritura nos muestra la carencia física del personaje : Usted sin contestarme, se limita a mirar hacia mi ¿Acaso mi aspecto exterior le provoca recelo? No puedo impresionarla mucho, ya que en estos momentos tengo el aire de una criatura ingenua, caído de quien sabe donde¨, Todavía se muestra un poco recelosa, pues no ha podido olvidar aquella odiosa figura¨ lo que concatena al esteta; a través de la seducción artística derivada del talento personal, intelectual y de las mismas artes; Johannes conquista el corazón ufano de jóvenes trémulas; demostrando con ello la necesidad del arte literal y musical de las jóvenes seducidas, recordemos en la obra como Johannes se acerca a Cordelia con literatura; así mismo él escucha tras una puerta el sonido producido por el piano que acarician las manos de Cordelia; y todo ello por el instante; debo resaltar que el talento seductor de Johannes se basa en el arte, el creador, el que te envuelve con dulzura, el que te hace enloquecer de amor (literatura) no en el físico-estético (aspecto exterior del sujeto) lo que nos lleva a la posibilidad de la verdadera seducción, a la angustia personal y existencial de envolvernos apasionadamente en los brazos del amante sin medir consecuencias o aludir al trágico final, a Cordelia la podemos considerar como el estereotipo perfecto de la mujer seducida y enamorada cierto que nunca fue engañada pues tenia libertad perfecta para actuar según su juicio, más la capacidad divinatoria de la palabra la envuelve, objetando por totalidad el aspecto físico de Johannes y dejándose acariciar por su cultivo literato-intelectual, que magnifico las posibilidades divinatorias de Johannes, le producían a posteriori todos los frutos que el era capaz de recolectar, en esta obra no existe la mujer que sufre, ella quiere ello para si y no existe el hombre que engaña sino el verdadero seductor (conmueve para él), el punto de discordia en la obra es --¿resulta más cruel la semiótica de la seducción para Cordelia? ó ¿la sintomatología del instante es más cruel para Johannes?, hago la remembranza de que el hombre esteta tiene como fin único el instante y solo ello, el instante--, esta no es una novela, no forma parte del acervo critico literal sino es una manifestación del pensamiento filosófico, y como cual debe ser tratada. ¿A quien le causó mas angustia el instante? ¿A Cordelia? o ¿A Johannes?. (*)

Historia de un seductor que se cree diferente a los demás, digamos menos vulgar que el común de ellos. Todo el libro es una plática de sus técnicas y cómo las aplica con una muchachita encantadora e ingenua.

Básicamente lo que Kierkegaard quiere decir, a diferencia de los futuros existencialistas, es que aunque la Existencia de muchas personas tenga una razón de SER, ésta puede no ser válida.

En general el libro es predecible, sus personajes también. Kierkegaard fue un gran filósofo, pero como escritor tiene pocas cualidades.



*Notas en Web

martes 25 de noviembre de 2008

LAS APARICIONES DE LA VIRGEN DE LÚCUMA

“…El vacío llena todo,
la vigilia se alimenta de ese lodo
y se pierden en los sueños la alegría.”
CL
P R Ó L O G O

LA PROVOCACIÓN DE LA PALABRA

En LAS APARICIONES DE LA VIRGEN DE LÚCUMA, Cristián Lagos nos traslada a Arthur Rimbaud, que escribió: “me encanallo todo lo que puedo porque quiero ser poeta” (1). Encanallarse, para Rimbaud, significa no deberse a la sociedad, a costa de integrarse con una escritura subjetiva, insípida; significa llegar a lo desconocido alterando todos los sentidos. Significa quedarse solo, adentrarse en el camino individual. Encanallarse: lo contrario de la abyección, de la ignominia: ser noble, digno como condición esencial para ser poeta.
La palabra en este libro no es celebratoria, y es que el autor no es un poeta adánico; tampoco es un poeta que blasfema. Su escritura nos instala ante una estética de la provocación: un lenguaje poético que se aleja del purismo, de lo establecido, de la mirada conservadora, de los parámetros tradicionales de la creación poética. Tal vez por este motivo es un libro que atrae e inquieta desde el título, que no es un título vulgar. Los textos no contienen versos libres, comunes, no se alzan sobre una plataforma de lugares habituales. Estamos ante la presencia de un poeta creativo, multifacético, poseedor de una voz diferente que se hace notar, reclama su lugar y lo hace con dignidad. Cristián no es un poeta adánico sino caínico (2), y como tal se rehúsa, a ser un Jeremías de bazar, de mercado, un torpe Orfeo o un Caín depreciado y en oferta. Considera en el interior de todo, una gran carcajada. De ahí su ánimo y la utilización de los signos como un escalpelo. Quizás por eso viene esta frase de Henri Barbusse (3): «No hay más infierno que el furor de vivir». La vida es un infierno pero qué paradoja es a la vez motivo de risa, de burla, el ser es contradictorio, ambiguo, desconfiado e indigno de fe. El hombre vive en una sociedad lacerante, incomprensible. El artista está solo. El poeta se aferra a la palabra para sobrevivir en el medio hostil que ahoga, oprime, sobrevivir, escapar de la muerte ante un poder que permanece incólume, insensible a las necesidades de los individuos. El creador, debe entonces posarse “en la copa de los árboles”, desnudo y solo acercarse al infinito e interrogar, cuestionar, meditar los acontecimientos en busca de una verdad inexistente o alcanzar lo desconocido..
Como poeta caínico, en la poesía Cristián se ilumina, se sabe, se mira caminar. ¿Podría saber otra cosa más que saberse caminar dentro y fuera de sí?: «Quien profundiza el verso —dijo Blanchot (4)—, escapa del ser como certeza, encuentra la ausencia de los dioses, vive en la intimidad de esa ausencia [...] Quien profundiza el verso debe renunciar a todo ídolo, debe romper con todo, no tener la verdad por horizonte ni el futuro por morada, porque de ningún modo tiene derecho a la esperanza: al contrario, debe desesperar. Quien profundiza el verso, muere, encuentra su muerte como abismo». La palabra poética le revela que su nombre es orfandad y su apellido deseo, que él es un «relámpago entre dos abismos», que la esencia del ser es el naufragio, que vivir no es confusión sino intemperie, que la conciencia de un quebranto total significa iniciarse en una iluminación apocalíptica, que la palabra lo deporta de sí y que tal desarraigo es el más fiero de todos los que existen.
El hombre alza muros, alrededor suyo, muros a la medida de su cobardía. Erige ídolos y se transforma en su esclavo. Delimita su área de acción por el temor a derrumbarse en sí mismo. Tiene miedo del Infinito, no soporta la intemperie. Por otra parte, el sustento de los poetas adánicos es el amor (2). El amor hace ritmar al hombre con el ritmo de la escritura cósmica. El poema, gemelo del universo, es entonces una especie de plaza erótica-musical donde todos comulgan con el Todo. La muerte no existe. Y el amor, ese diálogo de las almas universales, es el hálito cinético de la fraternidad universal. El erotismo es la esencia del poema.
El poeta caínico, en cambio, está condenado a habitar en el castillo de su deriva: «La inseguridad, la incertidumbre, la desconfianza son las únicas verdades. Hay que aferrarse a ellas». Y Cristián lo sabe. En esta paradoja reside tal vez su dignidad, su pureza, y esa tragedia ambigua que lo hace verse a sí mismo como el objeto más risible del planeta. Expresa:
“De todos modos a nadie le importa
si soy un todo,
la mitad de un vacío,
ni menos las manifestaciones sociales
de mi ser.
Cabalgo absolutamente calvo
sobre la copas de los árboles.”
Calvo, desnudo, caminando en las nubes, cerca del cielo, elevándose para alcanzar la plenitud poética. Hay algo idealizado: lo que no se posee. Ni la belleza de una estética gozosa, yo diría transparente, ni la luminosidad del territorio, limitado por la carencia de los sujetos. Nos dice:
“Las mañanas nacen sucias y grisáceas
desde úteros matrices desteñidos,
la pobreza nos golpeó fuerte en la cara”

A su vez, estos textos nos recuerdan a la poesía Beat, las voces de los poetas de una generación golpeada, frustrada, humillada, la generación beat, tal como la acuñó Jack Kerouac, irrumpen a mediados de los años 1950 y quiebran la cristalería de las buenas conciencias. Son los cultores de la contracultura, la revuelta. Estos jóvenes iracundos -Kerouac, Allen Ginsberg, Gregory Corso, Lawrence Ferlinghetti (5)- se inscriben en la literatura con un lenguaje crudo, urbano: el de la oralidad, la errancia, la provocación, la ironía.
Ferlinghetti (6), el último poeta beat, como todos los que pertenecieron a su movimiento, escribe del mundo que le rodea, pero con la mirada crítica y del desencanto, sobre el mundo en general, pero sobre todo sobre la política y la sociedad en que vive, el “sueño americano” se desmorona entre sus estrofas. En el caso de Cristian, se desmorona en sus versos la justicia, la solidaridad, el tráfago espantoso de la indiferencia, la contradicción del ser, constatamos que el autor no elude la mirada social, la protesta ante un sistema que desencanta y que destruye sin piedad. Escribe: /“….y un ángel de papel sobre la nada/vestido como yo, digo, de luto /con frío, es decir, cero absoluto /con lagrima ¿Tal vez una cascada? / y en medio junto al pecho una granada”
Por último, ¿cómo no relacionar el trabajo poético de Cristián con el iniciador de la poesía contemporánea, Charles Baudelaire?. Baudelaire (7) dotó la creación literaria de una aureola decadentista, voluptuosa, mórbida, porque en verdad lo estaba sacrificando ante otro descubrimiento: la urbe moderna como insigne protagonista del hecho poético. Baudelaire, dignifica la lucidez, el escepticismo, la conciencia de una feroz introspección y de una ironía que lo mueven a desafiar a la ciudad, al monstruo mítico, bajo la divisa de convertir en caudal de riquezas (en poesía) el fango que ella le ha dado. La ciudad, ha desplazado a la mujer, al objeto del amor, y así se mantendrá en los otros dos grandes reformadores: Rimbaud y Whitman. Para el primero, la urbe simboliza el caos, la necesidad de renovación, de “cambiar la vida” en aras de una libertad individual que permita al poeta elevarse al infinito. Para Rimbaud la ciudad era la decadencia, el capitalismo caduco; para Whitman era el origen, la pujanza del imperialismo naciente. Y así, por el sendero del caos, por una parte, y de la euforia, por la otra, entramos en la poesía contemporánea y en una aparente desvalorización del amor como forma de salvación literaria y espiritual. La única salvación posible descansa en la Palabra.

“Rio, veo
bolsa de basura
con contenido humano,
animales de bronce
difuntos parlantes
Y a callar de nuevo – que te cuesta-…”

Lo sagrado, lo profano no están ausentes en La virgen de Lúcuma, como tampoco lo están el amor descreído, la pérdida de fe. Con gran manejo del lenguaje poético, una multiplicidad de metáforas e imágenes y una mirada reflexiva sobre el paisaje interior, los acontecimientos y su entorno, Las apariciones de la Virgen de Lúcuma nos revelan la figura y obra de un poeta joven, de un poeta de avanzada. Al adentrarse en la vorágine de su verso y prosa los lectores tendrán que corroborar esta apreciación con la lectura y relectura de la obra del poeta Cristián Lagos.
“Acuérdate, acuérdate
que te crecieron sapos en el cabello
y que con dos cafés
sacabas a bailar al arquitecto universal,..”

©Ingrid Odgers Toloza.
Critica Literaria
Escritora, poeta, ensayista y narradora

Concepción, Septiembre 25 de 2008.-
Notas:
(1) “Cartas del vidente”, la parte no-poeta de Rimbaund no estaba preparada para digerir el éxito. Le escribe a Georges Izambard,- lo que hago es encanallarme todo lo posible – ¿Por que? Quiero ser poeta y me esfuerzo por hacerme vidente”.
(2) Felipe Vásquez – Notas sobre dos mitos líricos
(3) Jean Sanitas, Paul Markides, Pascal Rabaté: Barbusse, La passion d'une vie, Editions Valmont, 1996
(4) Cesar Antonio Molina – “El exilio de la verdad”, Cuadernos hispanoamericanos 1997
(5) Lawrence Ferlinghetti, último poeta vivo de la generación Beat, escribió entre otras obras, el poema “Cristo se bajó”
(6) Beat malditos – Nueva “Antología poética de Pierre Reverdy” de Monte Avila Editores y traducidos por el poeta Silva Estrada”. Algunos pequeños textos (las citas) son de: “Jinetes ocultos” de Editorial .Fuentearnera”)
(7) El aire y los sueños- Gastón Bachelard - Traducción de Ernestina de Champourcin, 2º edición, 1993. Editorial: Fondo de Cultura Económica.

lunes 3 de noviembre de 2008

Conversacion en la Catedral - Mario Vargas Llosa






Santiago Zavala (Zavalita) y sus pasos por las calles de Lima, dan inicio a esta voluminosa obra de Vargas Llosa. El extravío del perro de Ana, su mujer, lo conduce a una perrera donde encuentra al negro Ambrosio, ex chofer de su padre don Fermín. El encuentro los lleva a la catedral, que contrario a lo que se imagina el lector, (lo primero que piensa al ver la portada que hacen dos vasos de cerveza rodeados de colillas), no es la imponente edificación refugio de fieles católicos sino un boliche de mala muerte donde la pobreza y la obscenidad refugia sus mejores exponentes, lo peor de la clase baja y alta. De la miserable Lima.

La mirada del autor hacia su país conserva el tiente mísero, carente, retorcido del Perú, las agudas diferencias de clases sociales, los blancos, los cholos, la existencia o sobrevivencia de los peruanos entre los intereses de la clase política, los granujas, la coima, la precariedad y la traición. Una mirada terriblemente desesperanzadora. Realidad marcada por los hechos históricos, deleznables que mantienen a un país en callejones de imposibles salidas. Las únicas son : el vicio, la corrupción, el sexo. En fin, el letargo total.

La atmósfera es decadente, pesada, agria e inunda la mayor parte de la novela.

Conocemos los anhelos juveniles de Santiago, sus correrías como pro-comunista. La detención y su cambio de estudios universitarios por el trabajo de periodista. La historia de su padre, los polítícos que lo rodean, sus planes y ansias de poder, estrategias de los odristas y los apristas, la rebelión, los hechos del alto mando, sus orgías, debilidades, el sexo, la droga, las mujeres. Amalia, pareja de Ambrosio, La musa, mujer de Cayo Bermúdez primero y luego que éste la abandona de cientos más, amiga de Queta, prostituta que se vende a ricos, altos coroneles y funcionarios del gobierno. La decadencia es total, pero no es ésta la historia central. La historia central es Santiago, su padre y Ambrosio. El amor o respeto o admiración de Ambrosio, el negro chofer por Fermín Zavala, alias el Bolas de Oro, el apuesto hombre de negocios que participa activamente en política. La adicción de Fermín por Ambrosio, lo oscuro, lo triste, la tragedia. He aquí la sorpresa que brinda el narrador. He aquí el gran golpe que da, quizás mayor que el golpe militar y las insurrecciones que relata con excesivo detalle: la doble vida del padre de Santiago, su intenso sufrimiento y cómo éste afecta la vida del bohemio, flaco, Santiago Zavala. Nada quiere de su padre, porque incomprensiblemente para el ser común, prefiere la vida mediocre de periodista a herencia, sea bienes o dinero, a moverse en la sociedad que lo vio nacer encadenado a las normas e hipocresías de una clase a la que se resiste firmemente, sin ningún arrepentimiento o dolor.

Conversación en la catedral, cuatrocientos veintinueve páginas que en intervalos se hacen largas, densas, lateras. A pesar de ello, nos sorprende Vargas Llosa con la forma narrativa: diálogos de diferentes personajes intercalados en dos, y/o tres historias cuya secuencia en fragmentos se hace difícil seguir. El uso de la primera y tercera persona, infinidad de personajes secundarios y el relato del pasado y el presente que se entrecruzan constantemente, de no estar atentos(as) , fácilmente puede desembocar en una lectura confusa, ininteligible, equívoca. La forma, es lo destacable, lo brillante de este autor peruano, su admirable pluma. Sin lugar a dudas despliega una forma literaria difícil de aplicar, extraordinaria.

Un novela para leer con tranquilidad. Y con paciencia.

martes 14 de octubre de 2008

Desde el jardín - Jerzy Kosisnki



“Desde el jardín“, es una obra del autor norteamericano Jerzy Kosisnki. El relato se ubica el la ciudad de Nueva York, en la zona de Manhattan. El autor nos habla de Chance, que ha vivido en la casa de un anciano cumpliendo la labor de jardinero y solo conoce el mundo a través del televisor que tiene en su habitación.

El dueño de la casa muere, Chance se ve obligado a salir al mundo, es allí donde comienza a vivir innumerables aventuras. Por un accidente conoce a la esposa de un millonario, y es invitado a vivir en su casa.

El matrimonio es atípico, él es muy mayor y su mujer joven y atractiva (EE). A través de ellos, Chance conoce al presidente de los Estados Unidos, el cual en un discurso nacional toma frases de la conversación que sostuvo con el protagonista.

De esta manera Chauncey Gardiner, como es bautizado por la joven mujer del adinerado hombre de negocios, se transforma en personaje público y su fama aumenta, hace creer a todos, involuntariamente, que es un gran economista y consejero político. Vive en la alta sociedad norteamericana y debate con políticos de las grandes potencias Europeas. Sin embargo para interactuar él sólo hace referencia a su jardín y para desenvolverse en el ámbito social recuerda lo visto en la televisión. Es por esta actitud que las personas piensan que es erudito. Viste bien, tiene buen porte, y muchas mujeres, incluida EE, se interesan en Chance. Él es indiferente. Nunca ha estado con una mujer.

El protagonista despierta curiosidad: todos quieren saber su pasado, de dónde viene, dónde. Todos los esfuerzos son francamente inútiles. Nadie le pregunta directamente, frontalmente. Nadie.

El título es real, pues “Desde el jardín”, Chance logró la fama, y si agregamos que en su jardín, él aprendió todo lo que sabe, esta plenamente justificado catalogarlo como real.

Esta impresionante obra de Jerzy Kosisnki, nos habla de lo fácil que es para los seres humanos dejarnos llevar por la primera impresión que nos causa una persona. ¿Cuántas veces hemos prejuzgado livianamente a otro (a)?, y es que solemos pecar de omisión. No averiguamos de su vida, ¿quién es realmente?, por qué no se pregunta ¿qué hace? Chance está extremadamente solo, y es una soledad que abraza al lector, lo palpa, lo toca y sacude. El autor hace que el protagonista recorra toda la narración en una atmósfera que logra en los lectores(as) colocar el razonable peso de curiosidad, nerviosismo, el lector piensa, sufre y se compadece del actuar de Chance. Kosisnki registra la vulnerabilidad ante la presión social y lo hace sencillamente, simplemente. Durante todo el relato se vive el temor a que se descubra que no es más que un jardinero bien vestido y que habla por el conocimiento de su único bien: su jardín.

Todos vemos lo que deseamos, somos pasajeros de un tren, pasajeros no de gafas sino de anteojeras, tal vez ciegos, ciegos de conciencia. Corremos y caminamos sin ver qué tenemos en frente, qué hay al lado.

La más intensa incomunicación, una crítica a nuestros pecados de omisión. Esta obra realmente logra estremecer hasta el final.

Recomiendo este libro.

Un clásico imperdible de la literatura.

Desde el jardín“, es un libro que tiene siete capítulos. Está escrito en prosa, y ha sido traducida a más de treinta idiomas. Es un libro fácil de entender y muy revelador, esta lleno de realidades que nos suceden a diario, esta extraordinariamente bien narrado, parece ser una historia sin mucho peso pero termina por llevarte a comparar la realidad.”

Presentación

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CHOPIN-CONCIERTO Nº2 neruda