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jueves, 10 de mayo de 2007

LA OBRA DEL PINTOR ENRIQUE POLANCO

Respecto a la obra de este pintor peruano, Cisneros dice "si hay algo que retumba en la obra de Polanco es el silencio" en lo personal diría que es también la luz intensa de la lobreguez, parece contradictorio pero si no es resplandor en la tiniebla lo que muestra el artista no cumpliría ese casi axioma que carga: "Mostrar lo invisible al mundo". Un universo urbano plagado de fantasmas, universo de desolación, plasmado con talento indiscutible que registra la eterna soledad del ser, de los extraviados habitantes del orbe.


EROTICO I (1984-87)

Esta pintura se encuadra perfectamente a una de las definiciones de la palabra "erotismo", según el diccionario de la Real Academia española, exaltación del amor físico en el arte. Sin embargo si consideramos la palabra erotismo ligada a la expresión: amor sensual, diremos que esta obra está bastante alejada de dicha definición. Existe en el pincel de Polanco, gran artista peruano, autor de EROTICO I, la representación de una relación sexual netamente material, es decir cuerpo a cuerpo, carente o sin brizna alguna de afectividad, relación que ignora preámbulos, cercanía, caricia y que proyecta una mera satisfacción de necesidades físicas de manera casi animal, encontramos a un pintor que exalta la gelidez en las relaciones, y este hecho remece, choca al espíritu sensible que da una connotación especial al acto sexual donde el amor sensual predomina, genera caricias, roce, palma, suavidad y dulzura. En definitiva, aquello que en el cuadro de Polanco es inexistente y esta ausencia abofetea al espectador como todo lo que acontece en el mundo actual, en el siglo XXI. Aún cuando no ignoramos que este tipo de relaciones se dan en la actualidad, seamos optimistas y esperemos que no proliferen al punto de asfixiarnos en mayor carencia.

Ingrid Odgers



LETRADO II
del pintor Enrique Polanco

Si consideramos que la palabra letrado significa sabio, instruído, el retrato del letrado en este caso, carga una corona, corona que representa el poder, es entonces una autoridad, que le otorga la facultad de actuar como si fuera un emperador romano, da o quita vida, tiene en su mano una espada que representa la justicia, pero además aquí nos da la impresión que es a su arbitrio, sin consideración alguna. Sus facciones, totalmente lejanas a la benignidad, nos entregan la visión de un hombre de letras que podría ser perfectamente un demonio por su aspecto revulsivo. Esto, debido a que en múltiples ocasiones el que ostenta poder, para muchos, carga signos diabólicos que llevan, obviamente, a acciones separadas a la real aplicación de la justicia, en desmedro de la dignidad, derechos y necesidades del pueblo. El pintor Polanco retrata de una admirable forma una de las lacras sociales que persiguen al ser desde tiempos inmemoriales.



LETRADO


Ambiguedad es la palabra que se viene a la mente al observar este retrato realizado por Polanco. Capta nuestra atención, la mirada de un hombre, que se supone hombre de letras y que no inspira precisamente confianza, encontramos sombras, sombras que se relacionan con vaguedad, dudas, espacio donde se intuye una doblez evidente. Definitivamente este LETRADO no es fiable. Mi percepción es que representa el doble estandar del hombre de letras, quizás me equivoque pero esta faceta no es desconocida para ninguno de los visitantes de la pagina de Enrique Polanco y que somos (me incluyo, por supuesto),sobrevivientes de un mundo inmerso en la hipocresía, mundo guiado precisamente, la mayoría de las veces, por tipos como este que emerge, no sin motivo, del pincel de Polanco. El artista da cuenta de una realidad que podemos ver hoy más veces de las que deseamos o que derechamente no quisieramos que existiera.

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