Ediciones y Producciones Orlando

martes, 23 de octubre de 2007

La razón de los amantes- Pablo Simonetti


Un comentario de Ingrid Odgers Toloza

Pablo Simonetti nos entrega una novela en la cual el narrador es del tipo omnisciente. Manuel y Diego son los protagonistas de esta historia. Y está Laura, la mujer de Manuel. De esta forma tenemos un triángulo pasional porque no está regido por un sentimiento de amor sino más bien de deseo, atracción. Existe hambre de piel, de cuerpo y sexo prohibido. Dos hombres y una mujer se desplazan ante los ojos del lector con sus inquietantes mundos internos. Sus confusas psiquis o descubrimientos sexuales ante una atracción imposible de vencer. ¿Qué busca Diego? ¿Qué persigue Manuel? ¿Qué intenta Laura? Quizás los mueve a los tres el romper la monotonía de sus vidas o tal vez descubren “el deseo”, la desnudez de sus recónditos anhelos. Es la historia de Simonetti, abordando el tema homosexual o la ambigüedad de los sexos o mostrando con esta narrativa que la homosexualidad se despierta o gatilla en cualquier instante de la vida. Esto es lo que le sucede a Manuel, hombre casado, con una hija, ejecutivo bancario, de aparente vida normal. Hasta que llega a su oficina el exabogado y actual periodista Diego. Es el argumento que nos ofrece el autor. Todo ocurre en tiempos en que el ex dictador chileno es tomado preso en Londres. Los personajes de Simonetti son siempre de clase alta, de apellidos aristocráticos, o gente venida a menos, intentando “aparentar” que tienen lo que se les fue con los abuelos o bisabuelos, característica que los convierte en "arribistas" en el medio en que se desenvuelven. Laura es posesa de un arribismo chocante y una personalidad banal y a la vez bastante fuerte. Manuel, es frío, objetivo, no se muere con los problemas cotidianos (o así era hasta la llegada de Diego). En lenguaje coloquial y con escasos personajes secundarios, uno de ellos, la amiga de Diego, Idana, nos trasladamos de un escenario a otro: Santiago, la casa de Manuel, el departamento sofisticado de Diego, la casa de campo de los padres de Manuel en Curacaví, el lago Rupanco en el Sur de Chile, el Hotel Carrera, el viejo sector céntrico de nuestra capital, la Plaza de la Constitución y la celebración de las elecciones ganadas por Lagos, la víspera de año nuevo en Valparaíso. Simonetti respeta el orden preestablecido de los elementos estructurales. No es una novela innovadora en cuanto forma pero sí una novela bien narrada que concitará el interés de un público gay o de un público “voyerista” en cuanto se trata de una temática que despierta en los hombre y mujeres hetero, cierto malsano interés por conocer la vida sexual de los gays o las relaciones que existen entre ellos, aquellos que son "así". Nos encontramos con una novela que logra medianamente la crudeza de un Jaime Baily en “No se lo digas a nadie”, o de Luis Corbacho en “Mi amado Mister B.”. El autor chileno no alcanza la torrencialidad de Bayly, quien parece escribir a borbotones y sin ningún tipo de pudor, en especial cuando se trata de describir las experiencias carnales, eróticas, sensuales entre personas del mismo sexo. “La razón de los amantes” tiene cierto parecido con “La mujer de mi hermano”. Bayly narra la historia de dos hermanos y la esposa de uno de ello y “La razón…...” narra la historia que acontece entre dos amigos y la mujer de uno de ellos. De cualquier forma, Simonetti es equilibrado en sus relatos, no es explícito en las relaciones sexuales, pero no quiere decir que este hecho no provoque el mismo apetito que gatilla Bayly, el de concluir rápidamente el texto. El lector se sentirá tan angustiado como Manuel ante la inexplicable atracción hacia Diego, al mismo tiempo no logrará comprender la actitud de Laura hasta el final. Diego, el buenmozo. Diego, el vanidoso. Diego, el conquistador. El hombre gay, de apariencia extremadamente varonil, es el gran enigma que el lector quiere desentrañar. Es quien lo succiona y aferra al libro, para conocer hasta dónde llega un hombre gay que ha sido capaz de atraer no sólo a un hombre heterosexual sino a la esposa de éste.

La vertiginosidad de la narración se nubla con la excesiva descripción de los paisajes exteriores e interiores, con esto me refiero a la vez, al mundo interior de Manuel. Demasiado se alarga el nudo de esta historia, en la página doscientos setenta, luego de elucubraciones que ciertamente no enriquecen el texto, más lo languidecen sin sentido, puede el lector enterarse que Laura también tuvo relaciones sexuales con Diego Lira, el último en saberlo es el infiel y culpable Manuel, luego de haber perdido su trabajo, después de haber recogido algo de ropa y abandonar su casa. Es el propio ególatra y bello amante quien se lo confiesa. ¿Era mejor persona Manuel que su mujer y su amante? O ¿era el más cobarde? El autor pone en labios de Diego Lira las siguientes palabras: la culpa es un sentimiento venenoso. Es esta culpa la que arroja a los abismos al cándido y ridiculizado Manuel Silva. Demasiado débil para soportar la falla geológica como define su atracción por el mismo sexo, ocurrida al estar ya casado con Laura y siendo padre, cuando se proyectaba con una vida “tranquila” y “normal”.

¿Cuáles son los límites? Es Simonetti, ¿Diego o Manuel? Lo único cierto que podremos encontrar en esta nueva historia de Pablo Simonetti es que la homosexualidad se gatilla en cualquier momento de la vida. Es lo que nos dicen múltiples estudios realizados. El resto es sólo ficción. ¿O no?

Respecto al éxito de ventas de este libro habría que asociarlo a la morbosa curiosidad del chileno medio, siempre envuelto en las tinieblas del doble estándar, casi siempre deseando vivir la vida del "otro", que se “supone” es mucho más interesante que la vida mediocre del común de los mortales, que transcurre plana, asfixiada por los enfermizos prejuicios y/o complejos heredados de los ancestros o de una educación de largas raíces conservadoras.

Fragmentos:

“ ¿Cómo iba a exigirles rectitud si ella se dejaba llevar por los encantamientos de un nuevo amor? Pero Manuel conoce el motivo de su encierro, una especie de depresión prolongada, una muralla de orgullo frente a la vida, una absurda venganza contra el destino.”

“ Le dije que lo único bueno que había pasado es que se había librado de ti………..ella esboza una sonrisa con la intención de aparecer condescendiente, pero no es otra cosa que la mueca de quien recibe un disparo”


2 comentarios:

OriX dijo...

Realmente creo que es de los comentarios mas certeros que he leido respecto al libro, ¡Felicitaciones! tu profecionalismo es evidente, mezclado con un toque bastante realista y frio, logras tocar directamente muchas de las "sensaciones" que nacen al leer este libro, ¡muy bien me encantó!

INGRID ODGERS dijo...

Gracias Orix

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