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viernes, 11 de mayo de 2007

COMENTARIO LITERARIO-MIL GRULLAS

LETRAS-PREMIO NÓBEL
COMENTARIO LITERARIO

MIL GRULLAS de Yasunari Kawabata

La presencia de un pañuelo en poder de una hermosa muchacha, un pañuelo con un diseño blanco de mil grullas da sentido al título. El diseño captura la atención del protagonista desde la página dieciocho de la novela. Es el distintivo con el cual identifica a la joven en las contadas ocasiones que la ve o en los recuerdos constantes. “La muchacha de las mil grullas se puso en pie…”. Debo agregar: el pañuelo envuelve un bulto que contiene prendas para la ceremonia del té. Y este hecho no deja de ser significativo, es en una ceremonia donde asiste esta muchacha “de las mil grullas”, lo que gatilla la narrativa del autor o la ficción por la cual nos paseará junto al protagonista.

Kikuji, un joven de veinticinco años es presionado por una ex amante (Chikako) de su padre, para contraer matrimonio, es ella quien le presenta a “la joven de las mil grullas”, sin embargo es atraído por otra ex mujer de su padre (la Sra. Ota) con la cual inicia una relación en la que predomina la atracción física. Luego de sentimientos contradictorios, que se acrecientan ante los recuerdos de su padre fallecido y ante la muerte de su amante ocasional, el joven se enamora de la hija de la señora Ota, quien a su vez, conocedora de las relaciones de su madre con el padre y el hijo, no puede con los sentimientos de culpabilidad. Madre e hija son amantes del joven Kikuji.
En cuanto a los temas de la novela nos encontramos con la soledad, la angustia, el sentimiento de culpa, los recuerdos de la infancia y la sensualidad.
Desde el principio el protagonista se mueve en un triángulo de mujeres.
Existe en la novela personajes de evidente malignidad, bondad y belleza ante un protagonista que lucha contra la memoria de su padre, su relación con una de las ex_amantes y la irresolución para concretar una nueva relación con la mujer que le provoca el amor verdadero. El ambiente está rodeado de una atmósfera incierta, donde brilla el silencio, la hebra nostálgica, la incertidumbre se desplaza entre casa y veredas. La interacción de los personajes se desarrolla en torno a la ceremonia del té donde tienen una particular importancia los tazones milenarios que se utilizan. Memoria y sentimientos fluyen en sus colores y huellas. Existen encuentros y monólogos entre árboles, hojas, luciérnagas que se unen a recuerdos, visiones y gestos amorosos contenidos o con indiscutible miedo a dejarlos fluir. En momentos el joven protagonista se percibe como un autómata dispuesto a dejarse llevar por los acontecimientos y situaciones adversas, se mueve absolutamente indiferente (o quizás con excesiva lentitud y duda) ante hechos que lo afectan en forma directa. Es como si fuera engullido por la rutina cotidiana o los fantasmas de su infancia. Tal vez es esta postura la que retrasa en él la comprensión de haber encontrado el amor real, que va más allá de la pasión y el encuentro de los cuerpos.

La narración es lineal con breves raccontos. Lenguaje sencillo, coloquial de alta sensualidad y en instantes de elevada perversidad. La experiencia espiritual y estética de la ceremonia del té se convierte, en manos de Chikako (la mujer de la mancha en el pecho), en un ejercicio hiriente acercándose a lo brutal. Confunden en el inicio, al lector, los nombres japoneses pero a medida que avanza en la lectura logra una familiarización con los personajes. La novela tiene un final abierto, algo común en este autor marcado por la soledad desde su niñez. Caracterizan la narrativa profusos diálogos, y una escritura parsimoniosa por lo cual muchos compararon los desarrollos de Kawabata con los de lentas obras de teatro noh.

No hay un plan preconcebido en el trabajo literario de Kawabata, influido por la técnica del fluir de la conciencia, que admiraba en la narrativa de Joyce y Proust, y la tradición japonesa de una continuidad por adición, como en El libro de la almohada o Genji. No hace caso del concepto de argumento, que no aplica a su narrativa. Sus novelas podrían terminar en cualquier punto y se diría que nunca hay un final.

Para mi ojo de poeta-narradora la novela “Mil grullas” de Yasunari Kawabata es : Carencia absoluta de plenitud.


Ingrid Odgers Toloza
Escritora-poeta y narradora


NOTA 1:
El primer episodio de Mil grullas se publicó en 1949; en 1951 la da por terminada. En un haiku del mes de enero de 1953, prometía:

En el cielo de Año Nuevo
Mil grullas vuelan
O así me parece.

Pero la breve historia que inicia entonces, con el mismo protagonista, queda inconclusa.

NOTA 2 : Grullas: símbolo de longevidad

NOTA 3: Noh es un estilo famoso de teatro-danza musical que se ha venido desarrollando en Japón desde hace casi 600 años. Los actores a menudo utilizan máscaras y, a veces, bailan durante la actuación. Las obras cuentan con muchos actores, con un personaje principal (shite) y un personaje secundario (waki). Un coro (jiutai) ejecuta la parte vocal, y un grupo (hayashi-kata) hace el acompañamiento.

NOTA 4: NOVELA GENJI
Obra indiscutible de la literatura universal El Genji Monogatari o La novela de Genji (también La historia de Genji, El relato de Genji o El romance de Genji, según la traducción), de Murasaki Shikibu, es la novela de referencia de la literatura nipona. Es una de la primeras novelas, en sentido estricto, de la historia de la literatura. Escrita a principios del siglo XI, se anticipa nada menos que seis siglos a las obras de Shakespeare o Cervantes, autores con quien, sin duda, está a la par. La novela es una excelsa narración dividida en libros o capítulos que, según la opinión de irrefutables especialistas, es la pionera de las novelas psicológicas. Plena de sensualidad y erotismo, La novela de Genji nos sumerge en las aventuras cortesanas y amorosas de Genji, el príncipe resplandeciente, y las de sus descendients. El elegante Japón imperial Heian-Kyo sirve de marco para esta relato que abarca varias generaciones y que sumerge al lector en un orbe apasionante.



BREVE BIO- BIBLIOGRAFÍA

Yasunari Kawabata (1899-1972)
El escritor japonés Kawabata Yasunari, se destacó en el panorama literario del siglo XX por la delicadeza y el refinado lirismo de sus obras.
Kawabata nació en Osaka el 11 de junio de 1899. La soledad en que pasó su infancia tras la muerte de sus seres más queridos marcó profundamente su personalidad. Huérfano a los 3 años, insomne perpetuo, cineasta en su juventud, lector voraz tanto de los clásicos como de las vanguardias europeas, fue un solitario empedernido
Tras finalizar sus estudios en 1924 fundó Bungei Jidai (La Edad Artística). Fue precisamente en esa revista donde apareció, en 1926, "Izu no odoriko" ("La danzarina de Izu"), relato lleno de imágenes líricas y sugerentes, en el que se apreciaban ecos de las escrituras budistas y de los poetas medievales japoneses, que para el autor constituían "la más elevada literatura del mundo".
La soledad, la angustia ante la muerte, la búsqueda de la belleza y la atracción por la psicología femenina, expresado todo ello en un estilo simbólico y lírico, fueron temas centrales en torno a los cuales giraron Yukiguni (1948; País de nieve), Yama no oto (1949-1954; El clamor de la montaña) y Nemureru bijo (1961; Bellas adormecidas), obras de plenitud artística que lo hicieron merecedor, en 1968, del Premio Nobel de literatura.
Kawabata Yasunari se suicidó en Zushi el 16 de abril de 1972. Su obra, que él mismo definió como un intento de hallar la armonía entre el hombre, la naturaleza y el vacío, permanece entre las más altas de la narrativa del siglo XX.

Mil Grullas
Yasunari Kawabata
Trad: María Martoccia
144 págs.
(Emecé)

Mil Grullas-CONTRAPORTADA
En la bella ciudad de Kamakura, una mujer que oculta una mancha en uno de los pechos manipulará los preciosos objetos de un rito que trasvasarán, como fantasmas, el peso del erotismo de una generación a otra. Y así, un joven hereda las obsesiones amorosas de su padre, experto en la ceremonia del té. Mil grullas en vuelo aparecen a lo largo del relato como misterioso auspicio. Yasunari Kawabata, uno de los mayores escritores japoneses del siglo XX, explora en esta novela la fuerza del deseo y del remordimiento, y la sensualidad de la nostalgia, en una bellísima historia en donde cada gesto tiene un significado, e incluso hasta el más leve roce o suspiro tiene el poder de iluminar vidas enteras, a veces en el preciso instante en que son destruidas.
Una historia brillante acerca del deseo, el arrepentimiento y la sensualidad.
Yasunari Kawabata, premio Nobel de Literatura y autor de País de nieve es uno de los más importantes escritores japoneses.

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