COMENTARIO
LITERARIO
SONATA A KREUTZER
LEON TOLSTOI
EDITORIAL
ACANTILADO
Año 2011
ESPAÑA
Por Ingrid Odgers Toloza
Es muy interesante esta obra que se
publicó en 1889 y fue censurada de inmediato por las autoridades rusas.
Veamos, la obra está cruzada por la moralidad de la época y la de Tolstoi. Es una defensa del ideal de la abstinencia sexual y una descripción detallada en primera persona de la furia de los celos.
Esta obra de León Tolstói, que toma su
título de la composición homónima para violín y piano de Ludwig van Beethoven
dedicada a Rodolphe Kreutzer.
La sonata para violín más famosa de la
historia lleva el nombre de un hombre que se negó a interpretarla, por considerarla
intocable, y no del hombre para quien fue escrita. Cabe mencionar que Kreutzer
también era compositor. Era diez años menor que Mozart y compuso diecinueve
conciertos para violín.
Volviendo al contenido del libro, la
trama transcurre en un tren, aunque los sucesos que allí se narran han ocurrido
con anterioridad. Pózdnyshev viaja en un vagón y empieza a entablar
conversación con varios de los pasajeros. Sale a relucir el matrimonio con sus
virtudes y defectos, el papel de la mujer, dónde se ve algún atisbo más allá de
lo que se supone a la época.
Todo transcurre con una cierta
normalidad hasta que nuestro protagonista señala directamente la falta de ética
en la sociedad, la discriminación, la doble vara de medir a hombres y
mujeres... todo parece que va hacia un punto moralizador, pero en realidad poco
a poco nos va desgranando como los celos le llevaron a cometer femicidio.
La temática principal los celos
enfermizos, a mi parecer injustificados, asunto de una mente enferma,
alucinaciones, imaginación. En ningún fragmento se muestra la infidelidad.
Lev (o León, con el nombre
españolizado) Tolstoi gana en las distancias cortas, cuando su talento se
concentra y se fija en torno a un único tema o conflicto (aunque su capacidad
para manejar universos narrativos gigantescos también sea prodigiosa). A diferencia
de otras de sus obras, Sonata a Kreutzer es menos social y más psicológico: el estudio
minucioso de una relación amorosa que se consume por efecto de los celos.
Estructuralmente, Sonata a Kreutzer es
bastante convencional: Un vagón de tren, unos personajes, entre ellos el
narrador principal (del que poco sabemos) y otro personaje, inicialmente
misterioso y que luego descubriremos que se llama Pózdnyshev. Los personajes
comienzan a hablar del amor, como sentimiento y como convención social, y Pózdnyshev
interviene para decir que el amor no existe, y para probarlo cuenta la historia
de cómo mató a su mujer, transformándose así en la voz principal.
Lo interesante es la introspección que
realiza después el personaje, en la que narra su vida de soltero, su
precipitado matrimonio y el crepúsculo del matrimonio, por diversas causas. El
largo discurso de Pózdnyshev es una mixtura de narración y reflexión sobre el
poder (destructivo) del deseo carnal, sobre la imposibilidad de alcanzar la
felicidad, sobre las pasiones humanas más poderosas.
En conjunto, la narración transmite una
sensación de in crescendo: los conflictos se amplifican y profundizan con la
aparición de un violinista. Las escenas finales, son descriptivas, detallistas,
aterradoras. Sonata a Kreuzer no es precisamente una obra optimista ni
esperanzadora. Pózdnyshev expresa aquí la que parece ser la postura del propio
Tolstoi frente a las relaciones humanas: el rechazo de todas las pasiones, y en
particular de la pasión carnal, que lleva a la infelicidad y a la
insatisfacción.
La Sonata a Kreutzer alude a una obra
musical, más precisamente, a la novena sonata (opus 47 de 1802) [6] para violín
y piano de Ludwig van Beethoven, que se distingue de sus otras sonatas (ha
compuesto diez) por la carga emocional, particularmente del primer movimiento,
el presto. La Sonata a Kreutzer de Beethoven ha tenido un particular efecto en
Tolstói.
Cuando la escuchó por vez primera
exclamó:
- En general la música también es algo
tremendo. ¿Qué es? No lo comprendo. ¿Qué es la música? ¿Qué es lo que hace? ¿Y
por qué hace lo que hace?”. (Tolstói 18892018: 108)
La obra literaria de Tolstói está llena
de música. En la historia Albert (1858) el protagonista es un violinista
vagabundo, en Lucerna (1857) actúa un músico callejero. En las novelas La
guerra y la paz (1869) y Anna Karénina (1877) los campesinos cantan en la
tierra y la nobleza va a la ópera (ver Emerson 2010, Akhmetova 2013).
La relación de Tolstoi con la música de
Beethoven era compleja. Tolstói no encuentra en ella la armonía y la paz
deseada, sino que la música le evoca principalmente lo contrario: lo inquieta,
emociona y penetra (también) profundamente en su alma. En varias cartas y
testimonios de testigos oculares, estas sensaciones se repiten.
Tolstói no es tan severo con el sexo
opuesto como podrían sugerir estas citas: la idea de la igualdad de género se
plantea varias veces en el discurso del narrador, y de hecho aboga por la
igualdad, al señalar que el sistema existente, en esencia, convertía a las
mujeres en carne de cañón. Sin embargo, la versión de Tolstói de un verdadero
matrimonio entre iguales exige una absoluta ausencia de deseo sexual y, en la
medida de lo posible, la ausencia total de sexo.
Los hombres, afirma Pózdnyshev, el
narrador de este relato, son bestias indefensas que solo pueden ser reducidas a
un estado animal cuando se les permite satisfacer sus deseos sexuales —incluso
con sus esposas— y que, por lo tanto, solo pueden degradar a las mujeres. En su
análisis está ausente la noción de que alguna mujer pueda desear tener
relaciones sexuales. De hecho, lo niega explícitamente. Condena la música, la
poesía, el baile y, básicamente, cualquier otra cosa que pueda despertar la sensualidad
en las personas. En especial no le gustaba nada Beethoven.
El
crítico soviético Babáev indica que le parece que Tolstói tiene una cuenta que
saldar con Beethoven (apud Akhmetova 2013: 426), y que lo hace con su
novela Sonata a Kreutzer en la forma de un femicidio.

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