COMENTARIO LITERARIO
PASION Y MUERTE DEL CURA DEUSTO
AUGUSTO D’Halmar
EDITORA
INTERNACIONAL, 1924
ESPAÑA
Por Ingrid Odgers Toloza
Publicada por primera vez en
1924, el relato desarrolla la historia de amor homoerótico.
D’Halmar construyó una novela sobre la homosexualidad,
ambientándola en Sevilla, entre campanarios, procesiones y parroquias, sin
escenas de sexo, sin que ninguno de los personajes llamara por su nombre a lo
que estaba sucediendo con ellos.
El
cura Ignacio Deusto encarna el vasco severo de trato seco que llega destinado a
Andalucía, una tierra de frontera del norte tosco y frío con la pasión de la
cultura oriental.
En
las primeras páginas es difícil de entender debido al vocabulario decimonónico[1], luego ya una se acostumbra y hasta investiga
palabras para conocer su significado en términos actuales.
Es redundante en el uso de muchas palabras
castellanas (españolas) de origen árabe, con esto resalta la atmósfera moruna
de Sevilla, en la que se mezclan hispanos, árabes, judíos y gitanos, dando
lugar a expresiones culturales de notable simbiosis, sobre todo en la música y
derivaciones del flamenco y el cante jondo.
Es
lento y trabajoso el proceso de lectura.
El
relato transcurre con angustia, tristeza y mucho dolor. Este amor imposible
apenas mencionado, oculto entre líneas se mueve entre breves encuentros de
intimidad (un leve roce) y desencuentros. La impulsividad de la adolescencia se
enfrenta con la madurez de treinta y tres años del cura. Es perceptible una
lucha muy fuerte casi sobrehumana por no caer al abismo que era para esos
tiempos el amor entre personas del mismo sexo.
La
pasión y el temor una conjunción insana, febril. No hay nada más enfermizo que
frenar el deseo y la necesidad de amar y ser amado/a. Toda una sociedad
prejuiciosa, más en esa época por el amor entre dos hombres y aquí en nuestro
país por eso del abuso de poder, que acá en esta obra, no ocurre nunca. Lo
único cierto es que las palabras corren tan rápido como la maledicencia.
Y
observamos la increíble ingenuidad del cura que jamás se da cuenta de los
rumores que corren a su alrededor. Es que nunca ha sucedido nada entre él y el
muchacho, jamás. El autor plasma el deseo con escritura soberbia, el deseo es
latente, vibra en la mente, pero no se habla y menos se vive.
Situémonos en la época. La narración sucede (1913),
contexto de una España decimonónica, gobernada por Alfonso XII, retrógrada y
clerical, con la presencia de la Inquisición en el inconsciente colectivo y aun
en ciertos manejos y privilegios administrativos del clero imperioso.
Una
novela que nos muestra la prisión del amor y el deseo.
[1]
El término decimonónico hace referencia a todo
aquello perteneciente o relativo al siglo XIX (los años entre 1801 y 1900). Aunque su uso es técnico
para referirse a esta época, suele emplearse con un sentido despectivo para
calificar ideas, costumbres o modas como anticuadas o pasadas de moda.

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