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sábado, 24 de noviembre de 2012

CINE: El ladrón de palabras

Hemingway siempre ha dado mucho juego, tanto en literatura como en cine. A veces para ensalzarlo. La mayoría de las ocasiones para humillarlo. El ladrón de palabras entra sin darse cuenta, y eso es lo más grave, en la segunda categoría. Arrastrado por un romanticismo bien intencionado, por momentos resultón, cae de lleno en los defectos de la peor caricatura del escritor; la peor caricatura de todos los escritores, en realidad. Y no es que Brial Klugman y Lee Sternthal, los responsables del filme, hablen de Hemingway directamente, que no lo hacen, aunque sus libros se ven por doquier. Es en el punto de partida del drama donde encontramos la referencia directa. Cuando Hemingway vivía en París, allá por los años veinte, confió Hadley Richardson, su primera mujer, un maletín con todos sus manuscritos. Con tan mala fortuna que aquel maletín se perdió en el tren que llevaba a Hadley de Lyon a Berna, donde ella tenía que reunirse con Ernest. Así, esta maleta perdida ha pasado a formar parte de la leyenda. ¿Qué pasaría si alguien, alguna vez, encontrará esos manuscritos?

Interesante punto de partida que es también el punto de partida de El ladrón de palabras. A partir de ahí, un vericueto de historias: la del supuesto escritor que encuentra el manuscrito perdido y se aprovecha; la del escritor que nunca ha dejado de llorar la perdida (a diferencia de Hemingway que siguió escribiendo hasta convertirse en Hemingway), y, finalmente, el encuentro de ambos y el relato de ese encuentro por parte de otro escritor, que es el mismo ladrón de palabras...

¿Perdidos? No importa. La mixtificación está servida: demasiados escritores de cartón piedra. Con un bidimensional Bradley Cooper, más plano que un dibujo animado. Y Jeremy Irons en un papel de maquillaje, hecho de cara a la galería. Dennis Quaid encarna la culpa, el tema subyacente de mayor calado en este filme que se pierde en el romanticismo de salón (literario). Lo mejor es su exploración de la culpa. ¿Se puede borrar el pasado?

Leer más: http://www.lavanguardia.com/cine/20121102/54354755893/el-ladron-de-palabras-critica-de-cine

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