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viernes, 26 de noviembre de 2010

La Señora Dalloway - Virginia Woolf


Comentario

La Señora Dalloway
Virginia Woolf

Por Ingrid Odgers

En La Señora Dalloway, Virginia Woolf nos transporta a la sociedad inglesa del S. XIX., inicios del S XX, su época. La novela se desarrolla en doce horas, Clarissa Dalloway prepara una fiesta para ese día, fiesta que ha organizado para su marido, que es un conocido político inglés. En el intertanto Peter Walsh, recién llegado de la India va a verla, conoce a Elizabeth la hija de Clarissa, su marido Richard Dalloway se encuentra en un almuerzo con Lady Bruton y Rezia Warren Smirh acompaña a su marido, Septimus Warren Smith, al médico, Sir William Bradshaw, quién está invitado a la fiesta de nuestra protagonista principal. Ella recuerda su amor por su antigua amiga de juventud Sally Seton, y dice “Lo raro ahora, al recordarlo, era la pureza, la integridad, de sus sentimientos, hacia Sally.” Peter recuerda cuando le pidió matrimonio a Clarissa, treinta años atrás. Con un lenguaje cargado de metáforas, imágenes, comparaciones, Woolf nos hace partícipe de los más recónditos pensamientos de los protagonistas con su técnica del monólogo interior. La narración es una obra que se lee con facilidad y se re-lee para disfrutar la exquisita narración, exacta, precisa descripción que realiza la autora de los espacios, del imaginario social de la época y el movimiento interno de sus personajes, sus pensamientos.



Fragmento

Cuando uno es joven, dijo Peter, a uno le excita mucho el conocer gente. Ahora que uno es viejo, cincuenta y dos años para ser exactos (Sally tenía cincuenta y cinco, corporalmente, dijo, pero su corazón era el de una muchacha de veinte); ahora que uno es maduro dijo Peter, uno puede observar, uno puede comprender y uno no pierde la capacidad de sentir, dijo. No, esto es verdad, dijo Sally. Sentía más profundamente, más apasionadamente, a cada año que pasaba. La capacidad de sentir aumenta, dijo Peter, y uno debe alegrarse de que sea así; a juzgar por su experiencia, seguía aumentando. Había cierta persona en la India. A Peter le gustaría hablar a Sally de aquella mujer. Le gustaría que Sally la conociera. Estaba casada, dijo. Tenía dos hijos de corta edad. Tenían que ir los dos a Manchester, dijo Sally; antes de irse, Peter tenía que prometerle que irían.
—Ahí está Elizabeth -dijo Peter- No siente ni la mitad de lo que nosotros sentimos todavía.
Contemplando cómo Elizabeth se acercaba a su padre, Sally dijo:
—-Pero se ve que se quieren.
Sally lo supo al ver la manera como Elizabeth se acercaba a su padre.


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