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sábado, 10 de julio de 2010

Correr el tupido velo - Pilar Donoso



“Escribo sobre todo para saber por qué escribo”
José Donoso.

Para alguien admiradora de la obra de José Donoso, es difícil sustraerse a la tentación de  leer esta novela, que es la vida de Donoso escrita por su hija adoptiva Pilar Donoso.


Leída el mismo año de su edición, he dejado deslizarse el tiempo para escribir sobre ella. La pregunta es ¿Por qué?



Es un relato de tal crudeza, honestidad, minuciosidad y rigurosidad que no deja de apabullar. Precisamente por las características descritas y tratándose del gran Donoso, autor de Casa de Campo y El obsceno pájaro de la noche, entre otras obras y  cuentos diversos, conocido en Chile y re-conocido en el extranjero. José Donoso,  escritor chileno que merece como tal y por su obra el más profundo respeto.



La soledad en que transcurrió la vida de Pilar Donoso hija (su madre se llamaba María del Pilar), su madurez o adultez apresurada ante padres débiles, depresivos y/o egoístas estremece en su pluma de escritora novel. Los celos de su madre adoptiva, el alcoholismo y depresión que padece, los profundos conflictos internos de Donoso, problemas que trae desde su infancia, la problemática sexual y sensual, la mezquindad, su no darse a la familia por la escritura, mundo propio que lo llena y lo libera, al menos temporalmente de sus problemas. Todos, los tres encerrados en su propia prisión, cárcel que habla de extrema soledad, amargo desierto a pesar de las numerosas invitaciones que recibe, pródigos conocidos, amistades que los rodean y socorren en épocas económicas difíciles.




Hay momentos de dramatismo, como una carta de Donoso a su padre, dando cuenta de su amor, sabiendo que no es el hijo más querido. Resignación ante la carencia lo llevan a declarar que “...hay cosas que a usted, claro, yo no le podría perdonar nunca, pero que no disminuyen mi amor por usted..” o cuando escribe: Papá, papá, quitémonos las telarañas de los ojos y reconozcamos, por fin y con un suspiro de alivio, que no somos perfectos, ni usted ni yo. Y que si somos seres civilizados. Usted me enseñó la magia de considerarse tal, el diálogo y el cariño no puede quedar interrumpido porque nuestra fantasía de ser perfectos s rompe.”



Pilar cuenta que su padre no perdía el sentido del humor, que era irónico y a veces sátiro, causándole gran dolor. También comprobamos que Donoso es un trashumante, anda de lugar en lugar, país y país. En 1975 ya ha habitado 19 casas, ha tenido seis refrigeradores propios, fuera de los prestados, arrendados y robados. Más allá de lo material, de sus magníficas amistades, preferentemente del Boom, de los constantes viajes y distinciones que recibe en otros países y/o conferencias que le solicitan y sus gustos exóticos, su aprecio por la bella arquitectura, la decoración, los espacios, más allá, nos queda una intensa y lacerante sensación de tremenda soledad y vacío.


La hija de Donoso, ha sido una asidua a las terapias sicológicas. ¿Cómo no comprenderla en su dimensión de ser humano ligado a dos personalidades como las de sus padres adoptivos, tan inquietantes como frágiles, ambas inteligentes, cultas y una un   auténtico genio creador?


En este verdadero diario de vida conoceremos las contradicciones del escritor, avaro y generoso, duro y tierno, paranoico u obsesivo, asuntos tales como: su proceso creativo era inseguro, tenía temor ante los otros, no por su condición, si no porque no le gustaban las etiquetas. Siempre planteó que uno era muchas cosas a la vez, y ese regalo de la complejidad es lo que para él distinguía a las personas interesantes de las que no lo eran.



Su hija relata: “Estaba, además, la constante sensación de fracaso, tal vez inherente a todo gran artista, y la conciencia siempre presente y dolorosa de no ser un novelista popular, como otros del Boom.”


Conmueve José Donoso cuando escribe: “… para mi padre yo era un pecado…” Tal vez esto influyó en su tremendo sentido de inferioridad que lo acompañó toda la vida, únicamente recibió el aprecio de su padre luego de la publicación de El obsceno pájaro de la noche, sólo entonces su padre lo respetó como escritor.
Pilar Donoso, escribe con claridad y firmeza, conservando el tono, proveyendo la atmósfera apropiada y logra despertar emociones encontradas.

Valiente hija de José Donoso. Muy interesante.




Ingrid Odgers
Escritora





“Lo que hay detrás de una máscara nunca es un rostro. Siempre es otra máscara. Las distintas máscaras son una herramienta, las usas porque te sirven para vivir. No sé qué es eso de la autenticidad. Lo que sé es que la vida es un complejo sistema de enmascaramientos y simulaciones”. José Donoso




Fragmento:




Carta de José Donoso a su esposa María del Pilar:


“Ten en cuenta que te amo, pese a lo que pueda parecer mi egoísmo, pese a tu y a mi enfermedad. De acuerdo la tuya ha reventado primero, está en una fase activa y destructiva, mientras que la mía es latente, insidiosa, la puedo mantener pasiva hasta que termine la novela.


Hay cientos de miles de cosas que no he hablado aquí: mi homosexualidad, pasiva y latente e imaginativa en este momento, como una huída al miedo de la entrega total a ti; pero el miedo a esta entrega total no existiría si no existiera la urgencia y el deseo de esta entrega, que mi neurosis transforma en peligro


No pierdo de vista este amor tan valioso, y a veces tan delicioso, que nos une.”


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