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domingo, 20 de abril de 2008

VACA SAGRADA - Diamela Eltit


VACA SAGRADA
Planeta Biblioteca del Sur
2ª edición, Febrero 2002


Comentario literario: Vaca sagrada

Diamela Eltit inscribe en “Vaca sagrada” toda la pasión y admirable inteligencia que mueve su escritura, permite recoger al lector la violencia, el desquiciamiento, el deseo, el sexo y lo tempestuoso de la vida en la ciudad. Despliega un relato con un lenguaje simbólico, críptico, que sin embargo perturba y esclaviza desde la primera página. Una obra que a nadie puede dejar indiferente.

"Vaca sagrada" de Diamela Eltit (Planeta, 1991).

En Vaca sagrada tenemos como personajes principales a la narradora-protagonista innominada, a Francisca, Manuel, Ana, Sergio y personajes secundarios como la abuela moribunda de Francisca y Marta la mujer de Manuel.

Cinco personajes centrales: Una mujer con dos amantes y dos mujeres que circulan a su alrededor. Todos viven en la “zona de fracasos”, en el caos: la ciudad.

Conocemos la relación entre: La protagonista con Manuel, la protagonista con Francisca, la protagonista con Ana. Luego, Manuel y la protagonista, Manuel y Ana, Manuel y Francisca, Manuel y Marta. Por último: Sergio con la protagonista, Sergio con Ana y Sergio con Francisca.

Sergio encarna la ruindad masculina, Manuel: el hogar, Ana: la pasión, Marta, el desamparo, Francisca: la sensualidad que destruye y la protagonista, la impureza, el sexo sin sentido, su abuela: lo único valioso de su vida, lo positivo, aún así la abuela encarna el abatimiento extremo del ser humano.

Manuel es el hombre del sur, casado con Marta, amante de la protagonista. Francisca es la mujer de la viciosa búsqueda del placer y el dolor de su abuela moribunda. Ana, la prima de la protagonista que quiere todo lo que ésta tiene incluido sus amantes y la narración de sus encuentros sexuales. Sergio, el hombre violento, seductor de la ciudad. La protagonista: mentirosa confesa desde el inicio de la obra, una soñadora y encontramos la repetitiva presencia del ojo herido símbolo quizás de la decadencia y de un mundo donde la sangre oscila entre la muerte o la destrucción. Sin duda, el símbolo más potente es la sangre.

Eltit inscribe en Vaca sagrada toda la pasión y admirable inteligencia que mueve su escritura, permite recoger al lector la violencia, el desquiciamiento, el deseo, el sexo y lo tempestuoso de la vida en la ciudad. Despliega un relato no lineal disperso y a ratos confuso con un lenguaje simbólico, críptico que sin embargo perturba y esclaviza desde la primera página. Palabras que vibran: sangre, ojo, pájaros, repetitiva e intensa sangre que fluye turbulentamente. La prisión de la ciudad y la carencia que emana del sistema socio-político (la dictadura), quedan manifiestas en las relaciones entre los personajes, delirantes, intensas, desquiciadas. Pareciera que el deseo, el sexo animal y el silencio sumado a la violencia es lo único que puede “reparar el inmenso daño”. El daño de la ciudad, el daño de la soledad, el daño del sistema social.

Pájaro: ¿Vida o sexo?, ¿La vida? o ¿Ambos?

La sangre en este libro representa ¿Muerte?

Con certeza podemos decir que los lectores tendrán trabajo con esta novela. Muchos símbolos habrán de develar, símbolos que pueden ser develados con la mente intelectual, racional pero en especial con la intuición, el corazón, la experiencia y un par de re-lecturas tremendamente necesarias.

Respecto al título, Vaca sagrada, la vaca simboliza, según Javier Figueredo artista conocido por una obra de arte sorprendente y polémica: “La vaca de Osborne”, uno de los mayores problemas del momento: la violencia de género y la falta de igualdad de sexos en algunos aspectos de la vida. O simboliza, según otros autores la mujer perdida, sin rumbo ni orientación, sin nadie que la controle como vacas sin cencerro.” El cencerro, como el matrimonio, implica un compromiso, a veces una pesada carga, pero también significa, que no estás sola. Una vaca con cencerro no puede perderse, el pastor la encontrará guiado por el din-don. La vaca con cencerro lleva su propio faro bajo el cuello.

La vaca simbolizaría entonces la soledad de la protagonista. Ella está sola y perdida: vaga sin rumbo. Lo sagrado sería lo contradictorio: la mujer animal o perdida desafía lo sagrado, lo sacro, todo lo venerable arrojado junto a Manuel, Sergio y Ana al fondo de una gran y obscura fosa deambulando por bares o encerrada en su cuarto entregada al deseo, a la perversión y a sus recurrentes pájaros metidos en sangre y herida para el gran escape, es decir, alcanzar la ansiada liberación o gran consuelo. Todos han caído al precipicio en la búsqueda del sentido de la vida en un ámbito hostil, un terreno agresivo en una sociedad que los consume día a día.

Diamela Eltit, con un lenguaje sugerente, simbólico y cautivante nos asombra con esta obra que a nadie puede dejar indiferente.

Por: Ingrid Odgers Toloza



2 comentarios:

ricky dijo...

Excelente comentario. saludos, ricardo

ricky dijo...

excelente!!!

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