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sábado, 12 de mayo de 2007

LA LITERATURA COMO ARTE Y FENÓMENO ESTÉTICO



¿Cuál es el mejor modo de aproximarse al conocimiento (knowledge) de la literatura? A fin de poder contestar esta pregunta se impone, desde un principio, la necesidad de reflexionar sobre el concepto de la literatura misma.

 Fuente:
Introducción a la nueva (4a) edición de Aproximaciones al estudio de la literatura hispánica, New York, 1998, pp. 2-8.


LA LITERATURA COMO ARTE Y FENÓMENO ESTÉTICO


LA LITERATURA

Se llama literatura al conjunto de obras creativas --orales o escritas-- que nos ponen en contacto con los hechos (deeds) realizados (carríed out) por los seres humanos así como con el espíritu humano, con la complejidad de su psicología y de su vida. A través de la literatura podemos llegar a conocer mejor a las personas y a los pueblos, acercándonos más a nuestro mundo.

La palabra literatura viene del latín littera, que significa letra; de ahí que se pueda decir que la mayor parte de la literatura está representada por documentos escritos. Por consiguiente, la manera de ponernos en contacto con ellos es mediante (through) la lectura (reading).

La lectura como información

La lectura es un proceso informativo que comprende (is made up of) dos elementos. El primero es un elemento pasivo; consiste en la información depositada en el documento en forma codificada, o sea, expresada de una manera sutil e indirecta. El segundo elemento es un proceso que implica la activación de ese documento realizada por el lector en el momento en que éste--a quien le toca (whose job it is) descifrar el código comunicativo del autor--se pone en contacto con el escrito. La lectura es, pues, un proceso dinámico, en el que el elemento principal es el lector. Aunque existieran grandes cantidades de libros, si no hubiera lectores, esos libros se convertirían en material muerto. Por lo tanto, son los lectores los que dan vida a esos documentos por medio de la lectura.

La lectura como comunicación

La lectura, además de ser un proceso informativo, es también un acto de comunicación que se lleva a cabo (is carried out) cuando el lector pone en juego (applies) su competencia lingüística y cultural para captar, entender e interpretar lo que lee. Este proceso se define como una ecuación con tres elementos: el autor (emisor), el cual comunica algo; el receptor (lector), quien recibe la información que se quiere comunicar, y el mensaje o contenido de la obra literaria.

La literatura como arte

La palabra arte se origina del latín ars, que significa conjunto de reglas o habilidad para hacer bien una cosa. De este concepto se deriva el sentido de la palabra arte como trabajo bien realizado.

El escritor latino Horacio (65-8 a.C.) en su obra la Poética, estableció una doble función para toda obra de arte al decir que ésta, llamada también obra maestra (masterpiece), tiene que ser dulce et utile: dulce porque produce placer y útil porque desempeña (performs) una función práctica, pragmática y, por lo tanto, merece nuestra atención.

CATEGORIAS ARTÍSTICAS

Las categorías artísticas corresponden a las diversas interpretaciones que hace el artista de la realidad. Entre estas categorías se destacan (stand out) (1) el arte por el arte, (2) el arte con un fin docente y (3) el arte comprometido.

1.


Arte por el arte (Art for art's sake). Esta frase resume (sums up) la posición de aquéllos que creen que el arte no tiene que tener un fin pragmático o utilitario.

2.


Arte con un fin docente (instructive art) Este es el arte que se propone instruir o enseñar, entendiendo que el arte está destinado a mejorar la condición humana.

3


Arte comprometido ("Engagé" art; art with a commitment). Es el arte que implica una actitud crítica o no conformista. Esta es la actitud de los que mantienen que todo artista tiene la obligación moral de poner su obra al servicio de una causa social o política.

Si se relacionaran dichas categorías con la fórmula horaciana del dulce y útil, se tendría el cuadro siguiente.

dulce


dulce y útil


útil

arte por el arte


arte docente


arte comprometido

El arte y la estética

De lo que se ha dicho anteriormente, se entiende que una obra bien ejecutada por su creador o maestro (master)--un escrito (written work), una escultura o una composición musical--es apreciada por su valor artístico. Se dice también que esa obra de arte u obra maestra es estimada por su valor estético, es decir, por su extraordinaria capacidad de afectar emocionalmente al que la lea, mire o escuche. Si por un lado hay que admirar al artista por su gran inteligencia, sensibilidad e imaginación creadora, también hay que estimarlo por su capacidad de expresar sus sentimientos, ideas o fantasías de tal manera que su obra produzca una profunda sensación en quienes la contemplen,

Y es precisamente de la palabra griega aisthesis (sensación) que se deriva la palabra estética, término que originariamente significó ciencia de lo bello y de la creación artística. En realidad, al principio se dijo que una obra poseía valor estético o artístico cuando apelaba (appealed) a las facultades intuitivas del individuo -a su capacidad de sentir las cosas- procurando satisfacer la inclinación natural del ser humano por la búsqueda de la belleza. Hoy día ya no se acepta esa definición en su sentido estricto, como se verá a continuación.

La estética en su sentido moderno

La mayor parte de los sistemas filosóficos, desde Platón (427-347 a.C.) hasta el presente, concuerda en que lo que se considera bello en una obra artística no es precisamente lo que atrae o agrada (pleases), sino más bien lo que causa una reacción espiritual inmediata, de efecto perdurable (long-lasting) y desinteresada (with no ulterior motives). Se dice que tal reacción es inmediata porque es espontánea, no premeditada, puesto que la sensación representa una manera natural de reaccionar ante un determinado estímulo--en este caso, la creación artística. Efectivamente (In effect), basta escuchar los primeros compases (notes, bars) de una composición musical para saber en seguida que esta obra ha causado una profunda impresión en nosotros.

La creación artística es también perdurable porque su efecto es permanente. Se puede tomar, por ejemplo, el ea-so de Quasimodo, el jorobado (hunchback) de Nuestra Señora de París (Notre Dame personaje diestramente (skillfully) creado por el escritor francés Víctor Hugo (1802-1885). Quasimodo, el protagonista de esta obra maestra, no obstante (despite) su enorme fealdad, es la figura que, por su valor artístico o estético, domina en toda la novela. La perdurabilidad de esta obra y la inmortalidad de su personaje central quedan comprobadas no sólo por los innumerables ejemplares (copies) del libro que se han vendido desde su publicación en 1831,sino también por la popularidad de las varias adaptaciones teatrales y cinematográficas que se han hecho. La última de éstas, The Hunchback of Notre Dame, ha sido realizada recientemente en forma de dibujos animados (cartoons) por los estudios de Walt Disney.

Otro buen ejemplo de perdurabilidad son las figuras universales de don Quijote y Sancho Panza, creaciones cómico-burlescas de Miguel de Cervantes (1574-1616). Esta pareja literaria apareció en la España del siglo XVII, pero continúa viva en la mente y en el corazón de los lectores de Cervantes e incluso en los de aquellas personas que, aunque no hayan leído esa obra, han oído hablar de las aventuras de don Quijote, o han presenciado (seen) la moderna y muy exitosa (successful) versión musical en Broadway, Man of La Mancha.

De esto se deduce que lo que en su estado natural aparece, o se presenta, feo o ridículo, cuando es elaborado, o representado, artísticamente puede originar obras de suma belleza. Así se puede concluir que una obra maestra es bella no tanto porque es atractiva o agradable. sino porque nos conmueve (touches emotionally). despertando emociones profundas y variadas: empatía, compasión y amor, así como antipatía (dislike), terror, disgusto, rabia (rage) y odio. No ha de sorprender, por eso, que los franceses hayan creado el término belles lettres para referirse a la literatura- -término universal que se usa todavía, generalmente en forma abreviada (lettres; en español, letras).

Por último, se puede afirmar que la reacción ante la obra artística es desinteresada ya que no se produce pensando en ninguna recompensa material. Lo que se deriva del acto de leer, escuchar o contemplar un objeto artístico es, a fin de cuentas, el impacto emotivo que dicha obra ocasiona (brings about), de distintas maneras, en cada individuo.

EL TRIPLE PLANO DE LA LITERATURA

De todo lo dicho, se puede concluir que la literatura está integrada por tres campos de acción: (1) un campo ínformativo/comunicativo, que se refiere a la información que comunica el texto literario; (2) un campo artístico, que nos muestra los medios que ha utilizado el escritor para hacer que su obra sea una obra de arte, y (3) un campo psicológico, que nos hace reflexionar acerca de las relaciones entre ese texto literario y la vida humana.

Por consiguiente, el estudio de la literatura consistirá en captar los mecanismos que operen en todos y cada uno de estos campos. El objeto de este libro es iniciar a los estudiantes en la apreciación de estos tres campos en el ámbito de las letras de España e Hispanoamérica.







EL AUTOR Y SU OBRA FRENTE AL PÚBLICO: IMPLICACIONES SOCIOCULTURALES

EL AUTOR Y SU OBRA

Al examinar el concepto de literatura, se dijo que la lectura de una obra literaria es un proceso a la vez comunicativo e informativo en el que participan tres elementos: el autor, la obra y el lector. Este acto de reciprocidad tripartita (three-way y interchange) no se podría efectuar si no existiera una relación social y, cultural entre esos tres componentes. De ahí que para interpretar bien un texto no baste saber el idioma en que está escrito; hay que conocer y apreciar también el espacio geográfico, el momento histórico y el ambiente sociopolítico y económico dentro de los cuales una determinada obra ha sido concebida y realizada. El escritor. a pesar de poseer su propia manera de ver y codificar la realidad, es a fin de cuentas un individuo que vive o ha vivido en un determinado lugar del mundo, en cierta época y en una sociedad caracterizada por rasgos singulares. Por lo tanto, su visión del mundo o cosmovisión (worldview) no es del todo individual. Por original que sea una obra literaria, por su inimitable estructura lingüística y por la actitud personal del autor ante la vida, tal obra es, sin embargo, el producto de una determinada época. la cual posee rasgos fundamentales que el autor no puede menos de (can do no less than) integrar a lo que escribe--fin de aplaudirlos o condenarlos.

EL PÚBLICO LECTOR

Habiendo determinado lo que el escritor expresa y la función que representa en el acto comunicativo, ¿quién es el público lector y qué papel desempeña? Entendemos por público lector el conjunto de individuos que lee cierta obra literaria y la juzga, interpretándola o descifrándola cada uno a su modo. pero de acuerdo con toda una serie de factores subjetivos--entre otros, su cultura, su temperamento, su actitud o postura ante la vida y sus gustos personales. De la misma manera, es posible que una obra sea apreciada en una determinada época, mientras que no lo es en otro momento histórico. Por consiguiente, las implicaciones socioculturales son algo que no puede ser ignorado al analizar la literatura. Con este fin, en el esbozo (blurb, sketch) biográfico que precede a toda lectura se hace mención de las circunstancias de cada escritor, a las que éste reacciona--de una manera favorable o desfavorable, con menor o mayor intensidad y originalidad- a través del texto literario. Se ponen de relieve, por lo tanto, los elementos siguientes.

1.


el lenguaje y los temas--la temática--de las distintas obras, considerando la época en que cada obra fue concebida y escrita

2.


las técnicas que cada autor utiliza para presentar en forma literaria tanto las preocupaciones de su propio país como los dilemas universales y eternos a los que ha venido enfrentándose el ser humano desde el principio de la historia

3.


los factores históricos, políticos, sociales, económicos y culturales que motivaronlas obras literarias, intentando identificar al público al que están destinadas

FACTORES AMBIENTALES E HISTÓRICOS Y EL ESTILO DE LA EPÓCA

Lo que diferencia una obra de arte de otra es el estilo: es decir, los rasgos que distinguen las creaciones de un artista de las de otro. Cuanto más original el artista, tanto más inconfundible su estilo. Con todo, el escritor, el pintor, el arquitecto, etcétera, son influenciados por su ambiente y por el momento histórico en que viven. Sus obras, aunque ejecutadas de una manera individual, particular, dejan traslucir (shine through) lo que pudiera llamarse el estilo de la época. Este correspondería a un factor que reúne en sí varias manifestaciones culturales comunes a una determinada generación o generaciones. Tal vez el elemento que más explícitamente permite distinguir cierta época de otra es la moda (fashion). Si se comparan, por ejemplo, dos retratos que exhiben la sencilla o la esmerada (elaborate) vestimenta de una modelo, su peinado y maquillaje, la cantidad y tipo de adornos que lleva, su modo de posar y hasta su porte (stature) y expresión, es posible determinar los retratos que pertenecen a épocas distintas. Sin embargo, aun cuando la moda evidencia, como hoy día, el inconformismo general, la informalidad y la autonomía personal de toda una generación que celebra--entre otros fenómenos socioculturales--la liberación de la mujer, la diversidad humana y la prosperidad económica de la pos-Guerra Fría, no es difícil destacar en cualquier revista el toque personal de modistos de alta costura (fashion designers) como Oscar de la Renta, Christian Dior o Gianni Versace. De igual manera, basta echar un vistazo a los cuadros del pintor español El Greco (1540-1614) y del argentino Antonio Berni (1905-1981) para descubrir elementos que representan a cada artista en particular y a su respectiva época en general. Aunque el tema es el mismo--la Crucifixión--la pintura de el Greco se caracteriza por el alargamiento (lengthening) de las figuras, la irregularidad de la composición y el misticismo. Si tales rasgos constituyen el sello personal de este artista español de ascendencia griega, en otro ejemplifican lo mejor del estilo barroco, con su énfasis en lo complejo y desproporcionado--estilo asociado con un momento histórico de gran introspección, pesimismo y celo (zeal, fervor) religioso. En cambio, el Cristo de Berni--solitario, emaciad, sangriento y rodeado de símbolos de progreso tecnológico y económicoejemplifica el arte comprometido, concientizador (consciousness-raising) de la época actual. Alude a realidades concretas de importancia especial para Latinoamérica, según lo indica la figura central de un Cristo mestizo. Sin embargo, Berni confiere



Lo crucifixión (El Greco, España, siglo XVI, barroco)


Cristo en el garaje (Antonio Berni, Argentina, siglo XX; realismo social

universalidad a lo local de una manera implacable, típicamente suya, injuiciando (indicting) el materialismo capitalista, que tanto en América como en otras partes del mundo hace mártires políticos y sociales de los indefensos: los pensadores y los pobres. De una manera similar, los dos templos que aquí se reproducen comparten el mismo fin (scope)--celebrar la magnitud de lo infinito--a través de variantes que corresponden al estilo de toda una época y al genio individual del artista.

EL ESTILO PREVALECIENTE ANTE LOS GUSTOS PERSONALES

Cabe recordar que lo que le agrada a una persona puede no agradarle a otra, de manera que dentro de cualquier época habrá siempre una gran variedad de gustos.

De esto se deducirá que en la misma época puedan coexistir varios y distintos estilos. Entonces, ¿a qué se debe el hecho de que cierto estilo se imponga sobre todos los otros? Se debe al gusto de la clase social dominante, la cual dicta las normas con sus debidas variantes, que se han de seguir en el comportamiento y en la expresión artística.



El templo de Poseidón (Italia, c. 600 a.C.; clasicismo)


La catedral metropolitana de Nuesta Señora. Aparecida Brasil, c. 1960; futurismo)

EL ESTILO Y LOS PERÍODOS LITERARIOS

La literatura, igual que las artes plásticas (por ejemplo, la pintura y la escultura) y las musicales, es influenciada por el gusto en boga (vogue). Sea la clase dominante aristocrática, la intelectual, la media o cualquier otra, su estilo es influenciado por el momento histórico, el clima político y las condiciones económicas y culturales del país. De ahí que en este libro se hablará de períodos literarios (la época medieval, el humanismo, el Renacimiento, el Barroco y el neoclasicismo, entre otros) para indicar épocas caracterizadas por una manera particular de ver, sentir y expresar las cosas.

Si bien todo período literario consiste en tres fases fundamentales --el principio, el punto culminante y la decadencia o caída- hay que tener en cuenta que ninguna fase comienza y acaba en un momento determinado. Hay quienes han querido fijar el siglo, el año, el mes y hasta el día en que cierto movimiento literario, o corriente (current, trend) literaria, se inicia o extingue. Dichos criterios, aunque son oficialmente aceptados en ciertos casos, no dejan de ser arbitrarios. Como las propias palabras movimiento y corriente lo indicarían, cualquier tendencia es dinámica y, como tal, implica evolución y progreso. Así es que, con el transcurso del tiempo, mientras que un estilo declina otro surge, fundiéndose y confundiéndose uno con otro. Además de eso, según lo comprueban movimientos artísticos como el Renacimiento y el neoclasicismo, inspirados por la cultura de los antiguos imperios griego y romano, ningún estilo desaparece del todo. Dicho estilo perdura dentro de otro estilo, integrándose a éste para formar parte constitutiva de la cultura universal. Siguiendo este concepto, se entiende que los estilos literarios en particular y los artísticos en general sólo pierden su popularidad -pasan de moda- pero reaparecen, con variantes propias, en otra época.

Adoptando la postura de que la historia de la literatura representa a la larga la de la humanidad y de los diferentes estilos, en este libro nos aproximaremos al estudio de las letras hispánicas teniendo en cuenta la multiplicidad de factores que contribuyen a la creación de una obra literaria.

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